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Si hay que elegir, es preferible hacer ejercicio
que adelgazar

 

Es preferible hacer ejercicio que adelgazar Eso, si hubiera que elegir, que no hay por qué hacerlo. Pero, desde el punto de vista de la salud, está claro: es el doble de eficaz evitar el sedentarismo que la obesidad, ya que el riesgo asociado al primero es el doble que el vinculado a la segunda. Pero, como no hay por qué elegir, la principal lección de este estudio es que no debemos en ningún caso eludir la actividad física en nuestros planes de adelgazamiento.

Hay que empezar diciendo que no nos referimos a extenuantes sesiones de gimnasio (que tampoco están de más, para el que le guste), sino de realizar un ejercicio moderado diariamente, como caminar de forma enérgica tres cuartos de hora al día o, como mínimo, en días alternos. Además, hay que tener en cuenta que el ejercicio físico favorece la pérdida de peso, incluso en mayor medida de lo que indicaría el mero cálculo de las calorías quemadas durante el mismo.

Pero, y solo en el caso de que no nos veamos con fuerzas como para hacer ambas cosas (dieta y ejercicio), los médicos nos dicen que sería preferible optar por lo segundo. El estudio en que se basa este consejo fue realizado por investigadores de la Unidad de Epidemiología del Consejo de Investigación Médica de la Universidad de Cambridge, en el Reino unido, y publicada en American Journal of Clinical Nutrition.

Dicha investigación se basó en el estudio de 334.161 ciudadanos de diversos países de Europa. La conclusión principal fue que evitar el sedentarismo reducía el riesgo de muerte en un 7,35%, mientras que evitar la obesidad (medida mediante el Índice de Masa Corporal) lo hacía en un 3,66%, es decir, prácticamente la mitad. Y las mayores diferencias se encontraron entre los totalmente sedentarios y los moderadamente activos. Es decir, que ya aparecen importantes beneficios para la salud con llevar cierta actividad física, aunque sea moderada.

Este estudio no hace más que confirmar las conclusiones de muchos otros que confirman los beneficios de la actividad física. El primero, y para muchos el más importante, es que ayuda a rebajar peso (lo que, adicionalmente, supone una mejora del estado de salud). Y lo hace, como hemos indicado más arriba, en mayor medida que por el mero consumo de calorías que supone realizarlo, ya que cambia el metabolismo de forma que se facilita la pérdida de peso.

Además, la masa muscular quema más calorías que la grasa en el desenvolvimiento habitual que realizamos a lo largo del día, con lo que se obtiene un pequeño efecto adicional adelgazante como resultado indirecto del ejercicio. Pero la cosa no queda aquí, ya que el ejercicio disminuye, a veces de forma notable, el riesgo de múltiples enfermedades: circulatorias, articulares y respiratorias, entre otras.

Por último, está comprobado que hacer ejercicio mejora algunos trastornos de tipo psíquico, como la ansiedad o el insomnio, además de ciertos problemas emocionales. Y, dado que algunos casos de obesidad están vinculados a trastornos de este tipo, el ejercicio también podría ayudar a reducir el peso por este motivo. Por decirlo de una forma simple, si ante una crisis de ansiedad o depresión optamos por salir a dar una vuelta en vez de hacer una expedición a la nevera, nuestra báscula (y nuestra salud) nos lo agradecerá.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en abril de 2017