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Saxenda, por fin en las farmacias

 

Saxenda, por fin en las farmacias Después de unos años en los que los fármacos adelgazantes se han ido retirando del mercado por sus efectos secundarios y escasos resultados, hasta quedar solo el orlistat (comercializado bajo dos marcas, Alli y Xenical), llega una nueva esperanza: Saxenda, que reduce el apetito, aumenta la sensación de saciedad y ralentiza el vaciado del estómago. Pero, ¿funciona? Parece que, esta vez, sí.

El principio activo de Saxenda es la liraglutida, que se aplicará en una dosis diaria de 3 miligramos. Este es un compuesto semejante en un 97% al GLP-1, que es una hormona natural del organismo, secretada en el intestino delgado. Esta hormona tiene una importante función en la regulación del apetito, ya que aumenta la sensación de saciedad y hace que el contenido estomacal se vacíe con una mayor lentitud. El inconveniente es que el GLP-1 se elimina demasiado pronto, por lo que sus efectos no perduran mucho.

La liraglutida, por el contrario, es muy similar al GLP-1, pero su eliminación del organismo es mucho más lenta. El resultado de ello es, lógicamente, una notable pérdida de peso. Esa es la teoría, pero había que comprobar cómo funciona en la práctica. Y los resultados, a juicio de los expertos, son bastante esperanzadores, ya que un estudio demostró que la pérdida de peso media de los participantes que lo finalizaron fue del 9,2%. Esto supone, por ejemplo, que una persona que lo comenzó con 100 kilos, lo terminó con algo menos de 91. Además, también se obtuvieron buenos resultados en el control de la glucosa.

Por otra parte, y ese es un aspecto muy importante, se han estudiado mucho sus posibles efectos secundarios, ya que estos fueron una de las principales razones de la retirada de otros fármacos adelgazantes. Aunque la Saxenda puede tener algunos efectos secundarios, como piedras en la vesícula o pancreatitis, estos se presentan muy rara vez, y eso ha hecho que los especialistas y las autoridades sanitarias hayan considerado que su nivel de seguridad es muy elevado.

A pesar de todo lo anterior, no hay que pensar que es un producto milagroso. En primer lugar, debe ser administrado junto a una serie de medidas que supongan un cambio en las costumbres del paciente, sobre todo en lo relativo a una alimentación más sana, la realización de ejercicio físico y un tratamiento psicológico de acompañamiento. Y es precisamente en lo referente a la primera de estas medidas (comer mejor y, sobre todo, menos) que la Saxenda ayuda, y mucho, ya que minora el apetito de forma importante.

Por otra parte, hay que tener en cuenta ciertos inconvenientes del fármaco, que se expende bajo prescripción médica. El primero de ellos es la necesidad de ser administrado indefinidamente, ya que si se deja de tomar vuelve el apetito. Además, la forma de administración (inyección subcutánea), es más desagradable que tomar una píldora. Pero, sobre todo, el mayor problema puede ser el precio, ya que el tratamiento supone un desembolso mensual de unos 270 euros.

A pesar de ello, la Saxenda constituye una esperanza cierta en el difícil panorama del control de la obesidad: funciona y es segura. Ante ello, y dado el difícil desafío con el que se encuentran las personas con obesidad, y la importancia en términos de salud que supone su control, este fármaco es un soplo de optimismo. Esperemos que en un futuro próximo aparezcan otros.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en octubre de 2016

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