NOTICIAS PARA ADELGAZAR SIN DIETAS DE UNA FORMA SALUDABLE
SÍGUENOS EN

Los consejos para adelgazar que nos dan nuestras hormonas

 

Los consejos para adelgazar que nos dan nuestras hormonas No nos hablan, pero casi. Cada vez sabemos más acerca del importante papel que tienen las hormonas en la regulación de nuestro peso. Así, si supiéramos (y lo sabemos) qué podemos hacer de una forma natural para subir o bajar en nuestro organismo el nivel de cada una de las hormonas más importantes en la regulación del peso, podremos ayudarnos de una forma muy eficaz en nuestro objetivo de adelgazar. Veamos cómo.

Las hormonas son sustancias segregadas al torrente sanguíneo por las glándulas endocrinas. A pesar de que su concentración en la sangre es muy pequeña, se encargan de regular multitud de funciones importantísimas para nuestro organismo. Entre muchas otras, tienen un papel fundamental en la regulación del peso, y en ese aspecto vamos a centrarnos. El problema es que no es solo una hormona la que lo regula, sino un delicado equilibrio de muchas hormonas; aquí veremos seis de las más importantes.

La grelina es también llamada la hormona del apetito, y esa denominación no es gratuita, ya que su concentración aumenta cuando tenemos hambre y disminuye cuando estamos saciados. El problema es que los obesos tienen descompensada la regulación de esta hormona. Pero diversas investigaciones han concluido que una dieta rica en proteínas ayuda a normalizar sus niveles y a aumentar la sensación de saciedad. Ya tenemos, pues, una primera conclusión de la que se deriva el correspondiente consejo: comamos más proteínas.

La leptina puede considerarse como la opuesta de la grelina, por lo que a veces recibe el sobrenombre de hormona de la saciedad. Y, en efecto, inhibe el apetito. Es libreada por la grasa, y en el caso de las personas obesas ocurre algo similar a lo que ocurría con la grelina: tienen problemas con esta hormona, que ahora se deben a dificultades en el transporte de esta hormona hasta el cerebro, por lo que este "no se entera" de que debería sentirse saciado.

Sin embargo, la actividad física puede suponer una gran ayuda, pues hace que aumente la sensibilidad del cerebro ante esta hormona. Este efecto podría explicar los beneficios del ejercicio a la hora de adelgazar, que están muy por encima de las calorías que se consumen en él. Ya tenemos, pues, un segundo consejo: cualquier dieta debería simultanearse con un aumento del nivel de actividad física.

La insulina es la tercera de las hormonas que tienen un papel protagonista en la regulación del peso. Su función es metabolizar la glucosa presente en la sangre y convertirla en energía para las células, ya sea de forma directa o acumulándola en forma de grasa. Por ello, el nivel de insulina sube después de una comida, preparándose para convertir esa glucosa en grasa.

Pero cuando la regulación de la insulina es defectuosa y se producen picos en su concentración, se favorece el acúmulo de grasa. ¿Qué podemos hacer para paliar esos picos de insulina? Evitar los alimentos de bajo índice glucémico, como las patatas, los cereales no integrales o los dulces. En su lugar, conviene tomar hidratos complejos, de bajo índice glucémico, que evitan los ya mencionados picos de insulina. Nos referimos a los hidratos integrales, como el arroz integral y los alimentos hechos a base de harina integral. También es bueno hacer ejercicio diariamente, aunque no sea muy intenso, y tomar té verde.

Las hormonas tiroideas tienen mala fama como culpables, en caso de tener niveles bajos de esta hormona (hipotiroidismo), de producir una notable obesidad. De ser así, la solución consiste en un control analítico de esta hormona por parte del médico de cabecera o el especialista y su tratamiento mediante medicación, en caso de ser necesario. Además de eso, tomar proteínas, algas y yodo (sal yodada) puede ayudar a paliar el problema.

La llamada hormona del estrés, cortisol, ocupa también un lugar preferente entre los villanos de esta película. En efecto, su función es darnos vitalidad, y por ello es circadiana, es decir, que su concentración varía según la hora del día en que nos encontremos: sube por la mañana y baja por la noche. Pero si no dormimos bien, su nivel no baja lo suficiente por la noche y nos veremos expuestos a subir de peso.

Por ello, nos protegeremos de sus efectos nocivos para la báscula si dormimos las horas que nuestro cuerpo necesita y evitamos el estrés, que es algo que dispara su concentración en la sangre. Para el control del estrés, si no somos capaces de limitarlo por nosotros mismos, puede venir bien la ayuda de un psicólogo.

Y dejamos para el final a los estrógenos, que bien pueden convertirse en la pesadilla de muchas mujeres cuando llegan a la menopausia. En efecto, los estrógenos ayudan a contener un aumento inadecuado de la grelina, por lo que su disminución puede hacer que esta se dispare y, con ella, la sensación de hambre. Si sumamos a ello la pérdida de masa muscular que suele ocurrir a estas edades (con lo que se quema menos grasa), la consecuencia puede ser un aumento de peso desmesurado y sin causa aparente que lo justifique.

Tanto es así que, en ocasiones, la mujer puede aumentar su peso una decena de kilos en solo un par de años. Para limitar el efecto de esta cadena de sucesos que comienza con la menopausia los expertos recomiendan, además de un control estricto por parte de su médico, aumentar la actividad física. Además, no vendrá mal limitar el consumo de hidratos solo al desayuno y, el resto del día, verduras y proteínas. Adicionalmente, puede ser bueno tomar un par de onzas de chocolate negro al día y evitar las bebidas estimulantes.

Pero, como hemos dicho más arriba, para evitar los males de la menopausia, más importante aún que la dieta es hacer ejercicio. Los especialistas recomiendan apuntarse a algún tipo de gimnasia colectiva tres horas a la semana o, si eso no nos motiva, también es adecuado caminar deprisa durante, al menos, una hora diaria o nadar un tiempo equivalente.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en octubre de 2016

Artículos de Adelgazar.net relacionados:
      Los cambios hormonales de la menopausia favorecen la obesidad
      La irisina, una hormona contra el sobrepeso
      La hormona oxyntomodulina