NOTICIAS PARA ADELGAZAR SIN DIETAS DE UNA FORMA SALUDABLE
SÍGUENOS EN

Cinco consejos para perseverar en tu dieta

 

Cinco consejos para perseverar en tu dieta Porque, cuando se habla de adelgazar, el que persevera triunfa. Seguir estos cinco consejos, basados en numerosos estudios realizados en diversos países sobre las causas que hacen triunfar a una dieta, puede significar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Y su ámbito de aplicación rebasa el campo estricto de las dietas, ya que estos cinco consejos son también útiles para lograr otros cambios en nuestras costumbres que nos lleven a una vida más sana, como aumentar la actividad física.

1) No te fijes metas demasiado elevadas

Es, quizá, el consejo más importante, y su importancia se deriva de un conocido círculo vicioso que no todos tienen en cuenta a la hora de fijarse un objetivo: cuando no se alcanza la meta señalada sobreviene la decepción, desciende la confianza en nosotros mismos, merma nuestra fuerza de voluntad y, como consecuencia, los resultados serán todavía peores.

Después del fracaso suele suceder una etapa de abandono, durante la cual aumentaremos más de peso y perderemos algunas buenas costumbres trabajosamente adquiridas. Después de esta etapa de abandono, nos propondremos de nuevo un objetivo inalcanzable, para conseguir el cual tendremos ya las fuerzas más debilitadas. Nuevo fracaso, más aumento de peso, menos confianza en nosotros mismos... y así una y otra vez. ¿Os suena?

Pero lo más importante es tener en cuenta que este círculo vicioso funciona también en sentido inverso: si nos fijamos una meta modesta y la alcanzamos, nuestra fuerza de voluntad y autoconfianza aumentarán, con lo que, si nos fijamos una nueva meta, igualmente razonable, las posibilidades de éxito serán mayores, y así sucesivamente. En vez de buscar un objetivo difícilmente realizable y fracasar una y otra vez, es preferible fijarse pequeñas metas de forma sucesiva.

Estas conclusiones están basadas, en gran parte, en los exhaustivos estudios realizados por Janet Polivy, de la Universidad de Toronto (Canadá) en relación a lo que llamó "el síndrome de la falsa esperanza". Algunas de las personas estudiadas llevaban diez años proponiéndose objetivos inalcanzables (en ocasiones, intentaban hasta quince dietas al año), y fracasaban siempre.

La introducción de metas más realistas consiguió que muchos participantes lograran sus objetivos y se sintieran más satisfechos. Y, sobre todo, con más fuerza y confianza en sí mismos para abordar nuevas metas. Así consiguieron que el círculo vicioso se transformara en virtuosos y jugase a su favor.

2) No esperes que todo vaya a cambiar a mejor

En realidad, es algo relacionado con lo anterior: exceso de expectativas. Muchas personas pretenden que, al bajar de peso, se sentirán mejor, estarán más atractivas, encontrarán pareja si no la tienen, o mejorará la relación con la pareja que tengan, tendrán más amigos, encontrarán trabajo o un trabajo mejor... Cualquiera diría que, más que adelgazar, lo que van a hacer es liberar a un complaciente genio de la lámpara.

Y, claro, cuando ven que las cosas no son así, viene la decepción y, quizá, la pregunta más peligrosa: ¿merece la pena continuar? Hay que tener claro que el premio más importante de perder peso es la salud, y eso es algo que difícilmente veremos a corto plazo, salvo que nos fijemos en nuestra analítica.

Es cierto que también mejorará nuestra figura y nuestra autoestima, y ello tal vez (solo tal vez) podría suponer algún cambio a mejor en nuestra vida afectiva o social. Pero difícilmente la cosa irá más allá, salvo que seamos modelos, actores o deportistas de elite.

3) Estate dispuesto a sufrir

La realidad es dura: parece haber una ley inexorable que dice que lo más apetecible es también lo menos recomendable. ¿A quién no le gustan las patatas fritas, los bollos, un asado bien grasiento o el helado? Ese es el problema: si quieres adelgazar, tendrás que renunciar a todo ello, o al menos conformarte con tomarlo solo muy de vez en cuando y con raciones cicateras. El premio (tu salud) es enorme, pero el precio también será elevado. Y el que no lo vea así, empezará con mal pie.

4) Lleva la cuenta de tus logros

Si bien el punto anterior es duro, este no lo es en absoluto; como mucho, un poco pesado. Sin embargo, numerosos estudios certifican que llevar la cuenta del grado de cumplimiento de los objetivos ayuda, y mucho, a conseguirlos. Nos estamos refiriendo a cosas como anotar todas las semanas el peso que tenemos, el tiempo que andamos o las calorías que consumimos.

De nuevo, la clave está en la motivación, que es como la poción mágica que nos da las fuerzas necesarias para luchar. Y aquí la tecnología viene en nuestra ayuda, ya que están proliferando los dispositivos que nos permiten saber y anotar los pasos que damos, calcular las calorías que ingerimos o controlar nuestras pulsaciones. Y todo ello ayuda a la hora de seguir una dieta, realizar una determinada actividad física o conseguir cualquier cambio en nuestras costumbres con el que mejorar nuestra salud.

Como ejemplo de lo anterior, baste decir que se estima que uno de cada cinco norteamericanos utiliza un dispositivo electrónico para monitorizar su salud, y dentro de un par de años casi 500 millones de personas en el mundo utilizarán cuentapasos. Son ayudas baratas, eficaces y que no requieren apenas esfuerzo, por lo que son muy recomendables.

Que lo anterior es cierto es corroborado, por ejemplo, por una serie de experimentos realizados en la Universidad de Duke (Carolina del Norte, Estados Unidos), publicados en Consumer Research. En ellos, se proporcionó un podómetro a una serie de voluntarios. A la mitad de ellos se les dijo que consultaran con regularidad el artefacto para ver los pasos caminados, mientras que a la otra mitad se les tapó la pantalla a fin de impedírselo. El resultado fue que los primeros caminaron sustancialmente más que los segundos.

5) Cambia las rutinas

Es, quizá, el consejo menos intuitivo, pues uno esperaría que ser rutinario favorece el cumplimiento de los objetivos impuestos. Pues no: cambiar las rutinas puede hacer más llevadera una dieta o mantener una determinada actividad física. Quizá donde mejor se vea es en esto último: si nos hemos propuesto caminar cada día media hora a paso rápido, será más llevadero si cada día hacemos una ruta diferente. Pues con la comida, al parecer, ocurre lo mismo.

Así lo indica, entre otros, el estudio realizado por Ben Fletcher y Karen Pino, de la Universidad de Hertfordshire (Inglaterra). Cuando introdujeron cambios en las rutinas diarias de los voluntarios sometidos a experimentación, consiguieron mejores resultados, tanto por reducir la cantidad ingerida como por aumentar la actividad física realizada.

Lo chocante del estudio es que los cambios no se referían necesariamente a la actividad objeto de control (por ejemplo, cambiar el menú o la ruta que recorrían), sino que, en ocasiones, se trataba de verdaderas minucias que no tenían nada que ver con las actividades objeto de control: se limitaban a hacer cosas nuevas, como dibujar, o a cambiar detalles nimios en apariencia, como escuchar una emisora de radio diferente de la habitual.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en abril de 2016

Artículos de Adelgazar.net relacionados:
      Consejos al hacer la compra
      Consejos en la cocina
      Consejos en la mesa
      Consejos cuando comemos fuera
      Consejos para hacer ejercicio