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Una receta sencilla para comer menos

 

Una receta sencilla para comer menos Pero no es una receta de cocina, sino una costumbre a adquirir y mantener: no hacer otra cosa mientras se come. Ni ver la televisión, ni leer, ni andar, ni ninguna otra distracción que impida al cerebro darse plenamente cuenta de que estamos comiendo. Si lo distraemos, no asumirá al cien por cien que hemos comido y, además de comer una mayor cantidad, al poco tiempo reclamará más comida. Y el resultado lo notaremos cuando nos subamos a la báscula.

No solo se adelgaza a base de costosas dietas y esforzados ejercicios. También se puede adelgazar, al menos en parte, cambiando determinadas costumbres sin esfuerzo. Y hoy traemos a nuestras páginas una de ellas: no distraerse con otras cosas mientras se come. Es algo que muchas personas ya sabían o intuían, pero lo sorprendente de la investigación que vamos a comentar hoy es la medida en que se come de más cuando se hace con distracciones.

La clave está en que no solo se come con la boca o el estómago; se come, sobre todo, con el cerebro. Por ello, no solo comemos cuando tenemos hambre, sino que comemos también cuando nuestro cerebro, muchas veces acuciado por motivaciones psicológicas, nos pide comer. Y si nuestro cerebro no se da cuenta de que estamos comiendo, comerá más. Y, por si esto fuera poco, nos pedirá comer de nuevo antes.

Estas cuestiones fueron las que motivaron a la doctora Suzanne Higgs, perteneciente a la Universidad de Birmingham, en el Reino Unido, y experta en psicología del apetito, para encabezar un equipo que revisó veinticuatro estudios previos sobre el tema. Uno de los más importantes fue el que hizo Jane Ogden, de la Universidad de Surrey, también en el reino Unido, centrado en los efectos que tiene en las comidas posteriores andar mientras se come.

Y resultó que andar es de las peores distracciones que pueden hacerse mientras se come, al menos por lo que se refiere a la cantidad que se ingiere un rato después. Y es un tema importante, porque muchas veces, acuciados por la falta de tiempo que supone la estresante vida que muchos llevamos, aprovechamos para tomar algo camino de casa o del trabajo.

La doctora Ogden realizó un estudio controlado sobre 60 personas a las que se pidió que tomaran una barra de chocolate mientras conversaban con una amiga, miraban la televisión o caminaban. Un rato después, tras someterles a diversas actividades (como rellenar un cuestionario) para darles oportunidad de que "olvidaran" lo que habían comido, se les invitó a tomar algo, a elegir entre zanahoria, uvas, patatas fritas o chocolate.

¿Afectaría la actividad que habían realizado mientras tomaron la barrita de chocolate a su elección? El resultado fue sorprendente, ya que los que habían estado caminando eligieron con una frecuencia cinco veces mayor el chocolate que el resto de participantes. Ogden concluye lo evidente: "Caminar es una forma de distracción muy poderosa; los que lo hicieron no reconocieron que habían comido, se sintieron menos llenos y luego comieron más que el resto".

Una forma sencilla de comprobarlo por nosotros mismos, en lo que puede ser una prueba, si no científica, sí al menos interesante y divertida, es preguntar a algún familiar lo que ha comido durante el día. Comprobaremos así que recordará mucho mejor aquello que ha comido sentado a la mesa y centrado en lo que hacía, que aquellas cosas que comió mientras realizaba otras actividades. Debemos tomar nota y actuar en consecuencia.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en enero de 2016

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