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Comer en exceso puede considerarse una adicción

 

Comer en exceso puede considerarse una adicción Recientes investigaciones de neurocientíficos han demostrado que las personas obesas, al igual que las que tienen tendencia a sufrir adicciones, tienen menos receptores cerebrales de dopamina. Si tenemos en cuenta que los alimentos más sabrosos, como los hidratos de carbono refinados, ocasionan aumentos de esta sustancia en el cerebro, al igual que drogas como la cocaína, podríamos explicarnos la dificultad que tienen algunas personas predispuestas para prescindir de este tipo de alimentos. Sin embargo, hay determinadas estrategias que nos permiten paliar el efecto de estas adicciones.

Si bien parece razonable pensar que el descubrimiento de que la comida sabrosa puede producir adicción debería acabar con la culpabilidad de las personas que sufren obesidad, en ningún caso debe hacer que bajen la guardia y se conformen con su suerte, sino que debe ser un acicate para luchar contra esa predisposición. Porque se puede luchar, y con éxito, aunque tanto ellos como las personas que les rodean deberían ser conscientes de las dificultades que entraña esa batalla contra el exceso de grasa.

Lo cierto es que, como hemos dicho más arriba, la ingesta de ciertos alimentos que son universalmente considerados como muy apetecibles puede desencadenar procesos adictivos semejantes a los de las drogas. Los hidratos de carbono refinados, por ejemplo, producen un aumento en el cerebro de determinadas sutancias que ocasionan una sensación placentera, como dopamina, serotonina, opioides y endorfinas.

También es importante conocer el efecto negativo que tiene el estrés crónico, ya que en ese estado se eleva la intensidad de la sensación de recompensa que producen estos alimentos sabrosos. Lo cual hace que, cuando se está estresado, se tenga una mayor tendencia a buscar la recompensa de ciertos alimetnos que son, normalmetne, los menos recomendables desde el punto de vista dietético. Por ello, en situaciones de estrés se aumenta el riesgo de caer en la adicción a ciertas comidas.

Si tenemos un buen nivel de serotonina, tendremos también una sensación de bienestar reconfortante. Pero cuando, por el contrario, los niveles de esta hormona son demasiado bajos en el cerebro, nos sentimos tristes, irritados, angustiados o irascibles. Por ello, el organismo tenderá a ingerir aquellos alimentos que nos aumentan el nivel de esta hormona, como dulces, chocolate, zumos, refrescos y, en general, hidratos de carbono refinados.

Así, cuando nos encontramos tristes o ansiosos y vamos directos a la despensa en busca de una tableta de chocolate o una caja de galletas, no es por casualidad. De alguna manera, lo necesitamos. Pero, una vez que sabemos esto, lo que podemos hacer es tratar de lograr esa serotonina que nos falta mediante alimentos que no nos perjudiquen la salud: huevos, lácteos, pescado, frutos secos, cereales integrales, pollo o plátanos.

Algo similar ocurre con la dopamina, cuya liberación en el cerebro nos produce placer. El consumo de hidratos refinados produce liberación de esta sustancia, y por eso los alimentos con alto contenido de este tipo de hidratos nos resultan tan apetecibles. Pero hay que saber que otros alimentos más sanos producen igualmente la liberación de esta hormona, como huevos, lácteos, almendras o aguacates.

Por último, hay que destacar la importancia de cuidar la flora intestinal, ya que en el intestino se produce una gran parte de los neurotransmisores, y en especial de la serotonina y la dopamina. Una flora intestinal defectuosa puede suponer deficiencias del sistema inmunológico, así como alteraciones importantes del estado emocional (depresión, ansiedad, irritabilidad...), además de otros problemas de salud, como estreñimiento, colon irritable, eccemas, migrañas o dolores articulares.

Por lo anterior, es muy útil saber que ciertos alimentos nos ayudan a regular y restablecer la flora intestinal, como las legumbres, los cereales integrales o el yogur, además de ciertas verduras, como la cebolla, el espárrago o los puerros. Su consumo habitual puede ayudarnos a mejorar la salud, nuestro estado de ánimo y, por qué no, evitar el consumo de otros alimentos mucho menos recomendables.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en octubre de 2015