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Caer en el atracón puede hacer que esa conducta sea cada vez más repetitiva

 

Caer en el atracón puede hacer que esa conducta sea cada vez más repetitiva Puede, incluso, llevarnos a la bulimia. Investigadores de la Universidad de Almería han hallado una sustancia, la orexina, que regula la tendencia al atracón y que, al encontrarse en diferentes personas en distintas cantidades, haría a unas personas más vulnerables que otras al atracón. Cuantas más veces caigamos en esa práctica, más orexina generaremos y, con ello, tendremos una mayor tendencia al atracón. De ahí su carácter adictivo.

El atracón es un trastorno consistente en la ingesta repentina de grandes cantidades de alimentos sin tener hambre. Para que pueda considerarse trastorno, y no un hecho aislado o anecdótico, debe ser repetido varias veces por semana, y el hecho de hacerlo a escondidas confirma su carácter patológico. Los expertos estiman que afecta a entre un 2 y un 5% de la población y que el motivo de este comportamiento es más como respuesta a una situación emocional que a una necesidad física de comer.

Por su parte, la bulimia supone un comportamiento similar pero con mecanismos de compensación, como provocar el vómito, uso de laxantes o diuréticos, regímenes radicales, realizar deporte con una intensidad desmedida o seguir ayunos extremos. Está considerada como un desorden alimenticio grave, que puede acompañarse en ocasiones de depresión. Según una de las conclusiones del estudio del grupo de la Universidad de Almería, la bulimia podría considerarse como un estado posterior y más grave originado en ocasiones por el atracón.

Los investigadores, dirigidos por Inmaculada Cubero, pertenecen al grupo de Psicofarmacología , Neurotoxicología y Neuropsicología de la Universidad de Almería y su trabajo ha sido publicado en BehaviouralBrain Research. Lo cierto es que han trabajado únicamente con roedores de laboratorio, pero piensan que los resultados son extrapolables en gran medida a los humanos.

Los investigadores permitieron durante cuatro jornadas que un grupo de ratones pudiera alimentarse con comida dulce y apetitosa durante dos horas al día, además de su comida habitual. Comprobaron que desarrollaban pautas de conducta alimenticia semejante al atracón, y midieron la relación de esta conducta con la orexina, que es un neurotransmisor que regula la nutrición mediante mensajes que envía al cerebro.

Además de regular la alimentación basal, es decir, la nutrición necesaria para la subsistencia, la orexina envía también mensajes al cerebro cuando los alimentos resultan placenteros. Entonces ya no se come por hambre, sino por placer, y son las orexinas las encargadas de llevar ese mensaje. El problema es que cuando se come en forma de atracón, se generan nuevas orexinas que no hacen más que reforzar ese comportamiento, con lo que se entra en la fase de pre-dependencia en personas vulnerables: la conducta de atracón genera más atracones.

La diferente vulnerabilidad de las personas vendría determinada por la cantidad y ritmo con que cada uno sintetiza la orexina. Estas diferencias marcarían la tendencia de cada persona a desarrollar comportamientos adictivos en lo referente al atracón, e incluso su tendencia a sufrir determinados trastornos graves, como la bulimia. De ahí la importancia de investigaciones como la que hoy comentamos, ya que podrían obtenerse conclusiones importantes para el estudio de otras dependencias, como el alcoholismo.

Cubero explica que si se repiten esos comportamientos se puede llegar a trastornos como la bulimia. De ahí la importancia de conocer en detalle cómo funcionan estos procesos y la influencia que en ellos tiene la orexina. En el experimento, los investigadores administraron a los ratones (que tenían ya altos niveles de orexina y un comportamiento de atracón) un fármaco antagonista de la orexina que impedía el correcto funcionamiento de esta sustancia como neurotransmisor.

El resultado fue tan espectacular como prometedor, ya que los roedores redujeron su consumo de calorías por atracón en un 70 u 80%, sin que se viera afectado su estado de salud. Por ello, esta investigación puede suponer la aparición de nuevos tratamientos farmacológicos contra el atracón y la bulimia. Y, dado que muchas veces estos padecimientos están en el origen de la obesidad (además de la gravedad que tienen en sí mismos), la importancia de esta investigación parece clara.

A nivel particular, la conclusión que podemos extraer de este estudio es que, si sospechamos que podemos estar desarrollando comportamiento de atracón, debemos pedir ayuda. En primer lugar, para confirmar si en realidad estamos o no sufriendo el trastorno, cosa que no siempre es evidente. Y, en caso afirmativo, enfrentarnos a él cuanto antes y con la máxima decisión, ya que la lucha contra las adicciones es tanto más difícil cuanto más tardemos en emprenderla.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en agosto de 2015

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