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Importante avance del CNIO contra la obesidad

 

Importante avance del CNIO contra la obesidad Investigadores españoles del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han desarrollado una píldora que reduce la obesidad de forma notoria en ratones y macacos sin producir efectos adversos. Si bien es cierto que falta probarlo en humanos, algo difícil y costoso, las esperanzas depositadas en el avance son importantes y parecen justificadas.

Quizá el lector se pregunte qué tiene que ver el cáncer con la obesidad, y la respuesta es que poco. Pero, como ha ocurrido muchas otras veces, se dieron resultados inesperados en sus experimentos, y una de las funciones del científico es estar alerta ante estos resultados inesperados e investigarlos en busca de algo interesante. Así se descubrió la penicilina, y así podría haberse descubierto, tal vez, un remedio farmacológico realmente útil e inocuo contra la obesidad.

El equipo principal de investigadores del Grupo de Supresión Tumoral del CNIO está liderado por Manuel Serrano y formado también por Ana Ortega-Molina y Elena López-Guadamillas. Han trabajado en colaboración con otras entidades, como el grupo de investigación de NeurObesidad del CIMS, de la Universidad de Santiago de Compostela y dirigido por Miguel López, o el US National Institute of Aging, con Rafael de Cabo como enlace en esta institución norteamericana.

Hay dos factores que abonan el optimismo que puede asociarse a este descubrimiento. En primer lugar, que se haya probado con éxito en macacos (especie mucho más próxima a la humana que los roedores) y, en segundo, el prestigio de la publicación en la que se ha dado a conocer la investigación: Cell Metabolism. Sin embargo, no hay que olvidar que la prueba en humanos todavía está pendiente, y para ello se requerirá la colaboración de alguna multinacional del sector farmacéutico.

La importancia de esta investigación ha sido refrendada por Francesc Villarroya, jefe de grupo del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatía de la Obesidad y la Nutrición, que ha declarado que "se trata de un trabajo muy relevante, especialmente por la ausencia de efectos secundarios y su clara orientación clínica". También ha destacado la importancia de que se haya obtenido el éxito en monos.

¿Cómo se llegó a este descubrimiento? El equipo del Grupo de Supresión Tumoral estaba trabajando en la inhibición de la enzima PI3K, a la que se considera una de las responsables del crecimiento celular y, en ocasiones, del cáncer. Pero esta enzima regula también el equilibrio entre la producción de componentes celulares y el gasto de nutrientes.

Consiguieron desarrollar un inhibidor de la PI3K, con lo que los roedores quedaron más protegidos contra tumores, pero observaron un efecto inesperado en los ratones a los que se lo aplicaron, ya que bajaron sustancialmente de peso. A partir de esos datos, continuaron las investigaciones en la nueva dirección: la lucha contra la obesidad.

Comprobaron que los roedores perdían durante los primeros cincuenta días de tratamiento un 20% del peso ganado al ser alimentados con una dieta hipercalórica. Y mantuvieron su peso estable durante los siguientes cinco meses de tratamiento, a pesar de que la alimentación hipercalórica se mantuvo. A continuación, repitieron la prueba en macacos, con una dosis más baja de inhibidor, y el peso perdido fue del 7%.

Hay que resaltar que el peso que perdieron fue íntegramente de grasa, ya que no se redujo en los animales su masa muscular, ósea ni de otros órganos. Además, no se observaron efectos secundarios, lo que es muy importante de cara al éxito del fármaco en su posible utilización como adelgazante. Por si lo anterior fuera poco, se midieron mejoras importantes en el síndrome metabólico que sufrían como consecuencia de su obesidad, así como la diabetes tipo 2 o el hígado graso.

Otros medicamentos contra la obesidad consiguen sus efectos actuando en el hipotálamo o en otras regiones del cerebro donde se regula el apetito y la saciedad, pero también otras importantes funciones, como el sueño, la sed o la temperatura del cuerpo. Por eso es difícil afectar al apetito sin tener efectos secundarios importantes. El inhibidor desarrollado por el equipo español no tiene efectos en el cerebro, ya que no cruza la barrera hematoencefálica, por lo que se puede ser optimista en lo referente a los efectos indeseados.

Hasta ahora, los descubrimientos en lo referente a píldoras adelgazantes conseguían fármacos relativamente inocuos pero con resultados discretos en lo referente a la pérdida de peso (por ejemplo, el orlistat), o bien medicamentos con resultados aceptables frente a la báscula pero que eran retirados del mercado más tarde debido a los importantes efectos secundarios que ocasionaban, como en el caso del rimonabant.

Por lo visto hasta ahora, el inhibidor desarrollado por los científicos españoles, al que han llamado CNIO-PI3Ki, podría ser la excepción y conseguir buenos resultados sin efectos secundarios importantes. Para confirmarlo, como se ha indicado más arriba, hay que someter al fármaco a pruebas en humanos. El proceso será largo, costoso y de resultados inciertos, pero no por ello hay que perder las esperanzas.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en agosto de 2015

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