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Cómo cambiar nuestros hábitos para perder peso
III: Los incumplimientos, el fracaso y las excepciones

 

Cómo cambiar nuestros hábitos para perder peso III: los incumplimientos, el fracaso y las excepciones Por incumplimiento entendemos aquí todas las veces que nos fallamos a nosotros mismos en los cambios de hábitos que nos hemos propuesto. El tratamiento que demos a estos incumplimientos (porque, aunque sea solo muy de vez en cuando, es seguro que llegarán) puede ser muy importante a la hora de conseguir o no nuestro objetivo, ya que incumplimientos repetidos pueden llevar al fracaso. Por su parte, el tema de si conviene permitirnos o no algunas excepciones en ciertos momentos, que es algo muy ligado al tema de los incumplimientos, es motivo de polémica entre los expertos.

El problema de un incumplimiento no está en las calorías de más ingeridas, sino en que socava la moral y la motivación. Después de un incumplimiento, es más fácil que venga otro, y luego otro, y otro más... hasta abandonar. Por eso, la reacción que tengamos ante estas faltas es muy importante de cara al logro de nuestro objetivo final, que no es otro que cambiar ciertos hábitos para lograr, y sobre todo mantener, un peso razonable.

Los especialistas afirman que hay que evitar el exceso de autocrítica en estos casos. Y es cierto, pero sin irnos al otro extremo y caer en la autocomplacencia. Es bueno sentirse mal después de haber incumplido alguna de las normas que nos hemos impuesto, como por ejemplo no picar entre horas. Gracias a ese remordimiento, será más fácil evitar caer la próxima vez.

Algunas personas encuentran la solución de castigarse en caso de incumplimiento: "si pico entre horas, me iré a la cama sin cenar". A otros les va mejor el obligarse a confesar la falta a un familiar, cuya previsible censura puede motivarnos a no incumplir nuestras normas. Como siempre, es algo muy personal, y cada cual deberá elaborar las estrategias y recurrir a los trucos que su experiencia le indique que mejor le funcionan.

Lo que está claro es que jamás debemos caer en el derrotismo y abandonar. Porque el fracaso es consecuencia, casi siempre, de sucesivos y cada vez más frecuentes incumplimientos. Entonces caemos en el derrotismo: "Es inútil, nunca lo conseguiré". Si vemos que estamos cayendo en un círculo vicioso de incumplimientos, desmotivación y nuevos incumplimientos, hay que detenerse y recomponer la motivación que nos impulsó en su día a embarcarnos en el proyecto.

En estos casos, no hay que darlo todo por perdido y abandonarnos, porque estos abandonos suponen echar a perder todo lo conseguido con ímprobos esfuerzos. Si, por ejemplo, llevábamos perdidos seis kilos, empezamos a flaquear y recuperamos dos, es mejor atrincherarnos en esos cuatro kilos perdidos y tratar de mantener ese peso y, sobre todo, no perder los buenos hábitos logrados. Dentro de unos días, es posible que lo veamos todo de diferente manera y podamos recuperar la energía y la motivación necesarias para reemprender la lucha.

Las consecuencias del abandono total suelen ser funestas, tanto por lo que se refiere al peso (podemos acabar con más del que teníamos al empezar) como por la merma de fuerza, moral y autoestima que sufriremos, cosa que nos perjudicará para encarar futuros intentos. Por ello, los fracasos, si se producen, deben ser siempre parciales y provisionales.

Las excepciones son algo diferente, aunque semejante, a los incumplimientos. En los dos casos, supone comer o hacer algo inadecuado. La diferencia fundamental entre ambos está en que las excepciones están, de alguna manera, previstas o permitidas de antemano, mientras que los incumplimientos surgen de una capitulación ante una tentación ocasional.

Así, una excepción puede ser el permitirnos de forma habitual terminar nuestras comidas con una onza de chocolate. Algunos lo llaman premios, y el concepto es realmente el mismo. Esto nos puede quitar la sensación de estar comiendo siempre cosas poco apetecibles y darnos un respiro en una dieta que puede ser difícil de seguir. En cierto modo, nos puede dar fuerzas para continuar. Por el contrario, si a media mañana sentimos la tentación de tomar chocolate y caemos en la tentación de coger una onza, es un incumplimiento.

Las calorías son las mismas, pero la psicología implicada es muy diferente: en el caso del incumplimiento, nos encontraremos mal después de haber caído. Nuestra fuerza y autoconfianza, que permanecen indemnes ante una excepción, sufren un cierto menoscabo ante un incumplimiento. Por ello, los expertos consideran que se deben evitar en lo posible los incumplimientos, aunque algunos aceptan las excepciones.

El problema se presenta cuando las excepciones son frecuentes y, sobre todo, cuando nos las permitimos, a veces, sobre la marcha, con lo que la diferencia con los incumplimientos se diluye. Por otra parte, y por seguir el ejemplo que hemos visto antes, si seguimos tomando chocolate y lo consideramos como algo muy deseable, no conseguiremos "desengancharnos" del todo de él.

Y, lo que quizá sea peor, cada vez que lo tomamos se refuerza en nosotros la idea de que es algo muy deseable. Si nos queremos convencer de que el chocolate no es adecuado para nosotros, no parece lógico premiarnos con algo que nos hace daño. Además, con el tiempo, la onza puede transformarse en dos, luego en tres... ¿Dónde quedó nuestra dieta? En todo caso, lo que no admite discusión es que las excepciones, si las hay, deben establecerse con mucha mesura y de forma rígida.

Un último argumento en contra de las excepciones es que, si hacemos la excepción que hemos comentado en el ejemplo, tendremos que tener en casa chocolate, lo que puede suponer una tentación permanente que, de otra forma, no tendríamos por qué sufrirla. Así, vemos que hay argumentos a favor y en contra, y no existe unanimidad entre los expertos en lo referente a las excepciones o premios. Solo podemos recomendar que sea cada uno, en función de sus propias reacciones y forma de entender las cosas, quien decida permitírselas o no.

Hemos dejado para el final una buena noticia que puede animarnos en nuestros propósitos. Expertos de una de las más prestigiosas instituciones dedicadas a la salud mental de los Estados Unidos, Mental Health America, afirman que cuanto más se practica una nueva costumbre, más fácil nos resultará continuar realizándola. O, dicho de otra manera, cada vez nos costará menos esfuerzo, ya que la repetición crea algo así como pautas en el cerebro, y llega un momento en que no hay más que seguirlas. Así que... ¡Animo!


Parte I: La motivación

Parte II: Los objetivos y las tentaciones

Parte III: Los incumplimientos, el fracaso y las excepciones


Artículo elaborado por Adelgazar.Net en septiembre de 2014