NOTICIAS PARA ADELGAZAR SIN DIETAS DE UNA FORMA SALUDABLE
SÍGUENOS EN

No se puede utilizar la adicción a comer como un pretexto

 

No se puede utilizar la adicción a comer como un pretextoCuando algo nos cuesta, tenemos una marcada tendencia a aplicar mecanismos psicológicos para justificarnos cuando no hacemos lo que debemos. Y esto es especialmente aplicable al tema de seguir o no una alimentación saludable. La utilización, desde hace unos años, de un tipo de escáneres cerebrales que darían indicios de que algunas comidas podrían tener un cierto carácter adictivo puede servirnos de pretexto para justificar la desmesura en el comer. No hay que caer en esa trampa.

Los escáneres a que nos referimos son capaces de mostrar, en tiempo real, qué partes del cerebro se activan ante determinados estímulos: una sensación de miedo, un determinado olor... Mediante estas pruebas, se ha comprobado que las partes del cerebro que se activan a la vista de ciertos alimentos apetitosos (especialmente los dulces) son las mismas que se activan ante determinadas drogas, en el caso de ser adicto a ellas. De ahí a afirmar que esos alimentos son adictivos hay solo un paso.

Lo anterior supone, en verdad, una cierta base científica para hacer tal afirmación. A eso se pueden añadir opiniones no profesionales, testimonios de algunas personas y toda una serie de elementos que pueden hacer que lo que no es más que una posibilidad se convierta en verdad indiscutible para muchos. Una verdad que no lo es y puede resultar peligrosa, al derribar importantes resistencias que impiden que nos abandonemos en la lucha contra una alimentación tentadora pero perjudicial para la salud: "como en exceso porque no puedo evitarlo".

De entrada, habría que aclarar qué es adicción, y hasta qué punto es o no vencible. Para los expertos, tanto el té como el café son adictivos, pero es evidente para cualquiera que la fuerza de esa adicción no puede compararse con la que tiene la heroína, o incluso el tabaco. Por tanto, aunque consideremos a ciertas comidas como adictivas, y no hay en absoluto consenso científico sobre ello, jamás debe servirnos de pretexto para abandonarnos a la obesidad y sus indeseables consecuencias.

Una forma sencilla de desmentir a quienes se escudan en ese argumento es darse cuenta de que, si ciertas comidas son adictivas, lo han sido siempre. Y bombones, bollos, dulces y demás bocados tentadores han estado desde hace cientos de años al alcance de casi toda la población en un país como el nuestro. Pero solo desde hace unos decenios se ha desencadenado en los países desarrollados la epidemia de obesidad que tanto preocupa a expertos y ciudadanos en general.

Lo más lógico es pensar que la mencionada epidemia se debe a cuestiones tales como un cambio de hábitos movido por la publicidad, el abandono del trabajo físico, la abundancia y accesibilidad de alimentos tentadores y la proliferación de precocinados tan apetitosos y fáciles de preparar como poco sanos. Y eso por citar solo algunos factores que antes no existían y ahora sí.

Y si estos factores nos han hecho cambiar de hábitos, podemos recuperar los que teníamos. Con esfuerzo, eso sí, pero podemos. Por tanto, una cosa es que la comida sea placentera y otra, muy distinta, que sea adictiva. Así, algunos expertos estiman que el porcentaje de casos de obesidad en los que la adicción puede jugar un papel importante (como en el caso del atracón compulsivo) no debe de exceder del 3% de los individuos obesos. Si estamos en ese exiguo porcentaje, debemos tratarnos sin pérdida de tiempo; si no lo estamos, no hay pretexto: cambiemos de hábitos.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en febrero de 2014

Artículos de Adelgazar.net relacionados:
     Hay alimentos adictivos para ciertas personas
     Las patatas fritas podrían ser adictivas
     ¿Existe la adicción a los dulces?
     Consumir demasiada azúcar puede acabar en una adicción
     Ciertas personas podrían sentir adicción por la comida sabrosa