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| Los antibióticos antes de los cinco meses de edad pueden producir sobrepeso posterior | |
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Las primeras sospechas de los efectos engordantes de los antibióticos provienen de su aplicación en el ganado, actualmente prohibida en Europa, para que aumente de peso. Sin embargo, el primer estudio que traemos a estas páginas se realizó sobre humanos, y no se trató de una toma continua de antibióticos a baja dosis, como se hacía con los animales, sino de ingestas limitadas en el tiempo para tratar infecciones en niños. Se estudiaron los informes médicos de 11.532 niños nacidos en Avon (Reino Unido) en 1991 y 1992 a fin de comprobar cuáles de ellos habían sido tratados con antibióticos y los efectos que eventualmente podrían haber tenido estos tratamientos. El resultado fue que, si se les había administrado este tipo de fármacos antes de los cinco meses, tenían un 22% más de probabilidades de sufrir sobrepeso con posterioridad. Sin embargo, tratamientos realizados después de esta edad no manifestaron esas consecuencias.
El estudio, que ha sido publicado en el "International Journal of Obesity", achaca estos efectos a las perturbaciones que los antibióticos provocan en los microorganismos intestinales. Estos fármacos pueden destruir determinadas bacterias que juegan un papel importante en la absorción de los nutrientes en nuestro cuerpo, según explica uno de los autores del estudio, Leonardo Trasande, profesor de Pediatría y Medicina Medioambiental de la Universidad de Nueva York. Esta investigación muestra una correlación estadística entre dos fenómenos (la toma temprana de antibióticos y el sobrepeso), pero no establece entre ellos una relación clara de causa – efecto. Pero eso es precisamente lo que sí hace el segundo estudio que presentamos. Ha sido realizado por investigadores de la Universidad de Nueva York y publicado en la prestigiosa "Nature". Su autor principal ha sido Martin J. Blaser, jefe del Departamento de Medicina del Centro Médico Langone. Los investigadores trataron a un grupo de ratones de experimentación con dosis bajas de diferentes antibióticos, y otro grupo no fue sometido a tratamiento alguno y quedó como grupo de control. Tras seis semanas, los roedores tratados con antibióticos habían sufrido cambios metabólicos y hormonales, y tenían entre un 10 y un 15% más de grasa que los que no habían sido tratados. La causa de esto se achacó, al igual que en la investigación anterior, a cambios en la población bacteriana del intestino. Estos cambios supusieron una alteración en la forma en que se metabolizan ciertos nutrientes. Blaser afirma, en defensa de su tesis, que el aumento de obesidad en el mundo coincide con el uso generalizado de antibióticos. Y su estudio ofrece una relación experimental entre ambos fenómenos. Además, no descarta que la administración temprana de antibióticos pueda ser la causa de otras patologías, como el síndrome metabólico en adultos. Evidentemente, nadie propone suprimir el uso de los antibióticos en la población infantil, ya que puede ser un fármaco decisivo en ciertas enfermedades infecciosas. Sin embargo, estudios como los que acabamos de mostrar nos deberían hacer más prudentes a la hora de su utilización, sobre todo en edades muy tempranas, y reservarlos solo para aquellos casos en que sean realmente imprescindibles. Y siempre, por supuesto, bajo estricto control médico. |
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| Artículo elaborado por Adelgazar.Net en octubre de 2012 |
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A la euforia que se desató tras el descubrimiento de los antibióticos, en 1928, y que supuso su amplia utilización a partir de los años cincuenta, ha seguido una cierta prudencia que se ha transformado cada vez más en preocupación por los efectos que podrían tener a largo plazo. Y, al parecer, ahora hemos topado con otro: su empleo temprano puede llevar a la obesidad, ya que supone un 22% más de riesgo de sobrepeso.