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Los atracones perjudican más de lo que se creía

 

Los atracones ocasionales aumentan la grasa corporal a largo plazoUa investigación realizada en Suecia indica que el daño ocasionado por los atracones esporádicos rebasa el incremento de peso que producen. Aunque se recupere el peso anterior, la grasa acumulada perdura, al menos, dos años y medio. Es un motivo más para evitarlos.

Los atracones son una de las costumbres más perjudiciales a la hora de controlar el peso. Aunque nos atuviéramos a un mero conteo de calorías, el problema ya sería de por sí grave: supongamos que una persona obtiene su equilibrio energético con 2.000 calorías diarias, por ejemplo, y con ellas ni engorda ni adelgaza. La ingesta durante un atracón de 2.100 calorías en una comida, en vez de las 700 que debería haber tomado, supone un exceso de 1.400. Para eliminarlo, debería ingerir 200 calorías diarias menos durante una semana.

El problema reside en que excederse en 1.400 calorías durante un momento de debilidad es más fácil de lo que parece. Sin embargo, restringir 200 calorías diarias durante una semana, cuando la dieta es ya de por sí escasa (al menos, para la persona que tiene tendencia a comer de más), es muy difícil. En el ejemplo, supondría comer un diez por ciento menos en todas las comidas que se hagan durante los siete días siguientes. La situación podría resumirse diciendo que más le valdría no haberse excedido durante aquella comida, pues comer de más es fácil, pero de menos, muy difícil.

Sin embargo, el problema real de los atracones no es como se ha indicado en los párrafos precedentes sino, por desgracia, bastante peor. Una interesante investigación realizada en la Universidad de Linköping (Suecia), ha demostrado que los efectos negativos de los atracones perduran al menos durante dos años y medio después de caer en ellos, en forma de grasa corporal extra. Dicha investigación ha sido publicada en "Nutrition and Metabolism".

Los investigadores dividieron a 18 personas en dos grupos, a los que sometieron a pautas alimenticias diferentes durante un corto período de tiempo. El primer grupo redujo su actividad física y se sobrealimentó hasta en un 70% en determinados momentos; el segundo siguió sus costumbres habituales en cuanto a actividad física y alimentación. Transcurrido ese breve lapso, se comprobó que el grupo de los atracones había engordado, de media, 6,4 kilos. Sin embargo, la mayoría de ellos perdió ese exceso durante los 6 meses siguientes.

Pero, tras un año, se midió la grasa corporal a los miembros de ambos grupos. Pudo comprobarse entonces que los integrantes del grupo de los atracones tenían una cantidad de grasa corporal significativamente mayor, incluso aquellos que habían recuperado su peso habitual. Dos años y medio después, la diferencia entre ambos no sólo persistía, sino que había aumentado, según la responsable del estudio, Asa Ernersson, quien afirma que "un corto periodo de excesos con la comida y falta de ejercicio pasa factura a largo plazo, aunque se pierda el peso ganado inicialmente".

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en noviembre de 2010,
a partir de informaciones de Europa Press

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