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Alimentos: a más comodidad, más consumo

 

A mayor disponibilidad de los alimentos, más consumo.Diversos estudios muestran que la ingesta de un alimento está muy relacionada con la dificultad, física o psicológica, para conseguirlo. Incluso pequeños esfuerzos, como abrir una bolsa de patatas, suponen una importante disminución de su consumo. Es muy importante ser consciente de estos mecanismos para hacer que jueguen a nuestro favor.

El doctor Brian Wansink, experto en marketing nutricional, psicología y economía, afirma que el esfuerzo, tanto físico como psicológico, necesario para acceder a los diversos alimentos es uno de los principales factores que condicionan su ingesta. Como es lógico, esta será menor cuanto mayor sea el esfuerzo necesario. Lo que no es tan evidente es la enorme influencia que tiene este factor, pues actúa, en gran medida, de forma inconsciente.

Su afirmación no es gratuita, ya que se basa en abundantes y cuidadosos estudios cuantitativos, tanto propios como de otras instituciones, llevados a cabo en restaurantes, cafeterías y centros de trabajo. Por ejemplo, analizar en qué medida se produce una reducción en el consumo de fruta debido a tener que pelarla, o cómo aumenta el de agua por el hecho de que la jarra esté en la propia mesa, en vez de situada a una decena de metros.

Este mecanismo es tan poderoso que estos estudios muestran, por ejemplo, que el mero (y en apariencia insignificante) hecho de estar la tapa del refrigerador de un autoservicio abierta o cerrada hace que el consumo de helados varíe. Muchos otros análisis, llevados a cabo tanto por la industria alimentaria como por instituciones de investigación independientes, corroboran la importancia de la comodidad, y hasta extremos insospechados.

Pero, en la práctica, ¿en qué puede sernos útil conocer estos mecanismos? De muchas formas, y en una medida importante. En primer lugar, conocer lo dicho en los párrafos anteriores nos permite estar alerta ante determinados estímulos, que pueden ser perjudiciales desde el punto de vista nutricional. En gran parte, provienen de las propias industrias alimentarias, que conocen al dedillo nuestra psicología.

Por ejemplo, debemos estar prevenidos contra la presencia en el trabajo de máquinas automáticas dispensadoras de alimentos que suelen ser poco recomendables. O alimentos presentados como una gran comodidad (precocinados, envases más prácticos, alimentos ya mezclados...), pero con los que corremos el riesgo de comer en exceso y/o de forma más insana. Debemos ser conscientes del precio en salud que podemos pagar por estas comodidades, y eso nos ayudará a rechazar los productos poco convenientes, por muy cómodos que sean.

Además, el conocimiento de los estímulos al consumo de ciertos alimentos debido a la facilidad o comodidad del acceso a ellos puede hacer que utilicemos algunos trucos para conseguir una alimentación más equilibrada y saludable. Por una parte, podemos hacer que el acceso a las viandas más sanas sea más cómodo, para incentivar su consumo. Por ejemplo, teniendo siempre en la nevera un recipiente con judías hervidas, que nos pueden servir de acompañamiento a cualquier plato. O pelar y partir la fruta antes de comer, con lo que no nos dará pereza tomarla a la hora del postre y podremos olvidarnos de la bollería.

Por otra parte, podemos dificultar el acceso a aquellos alimentos menos sanos o que tendemos a comer en exceso. Aquí, la lista de trucos sería también interminable: hacer la mayonesa, en vez de comprarla; descongelar cada día la ración justa de pan a consumir; comprar frutos secos con cáscara; en vez de llevarnos la bolsa de patatas fritas al sofá de la televisión (casi seguro que la acabaremos entera), poner en un plato una ración adecuada y dejar el resto en la cocina; utilizar envases más pequeños; poner raciones justas en el plato a la hora de comer, obligándonos a ir hasta la cocina si queremos tomar más; dejar los refrescos fuera de la nevera para tener que ponernos hielos... y cualquier otra cosa que nuestra imaginación pueda idear.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en mayo de 2010,
a partir de informaciones de Consumer

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