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Globesidad: tres razones para luchar contra la epidemia

 

GlobesidadLos expertos han puesto nombre a una de las más peligrosas epidemias que amenazan a la humanidad a nivel mundial: globesidad, es decir, la obesidad global. No hay que buscar mucho para encontrar tres razones para luchar contra ella: salud, autoestima y solidaridad.

En el mundo, mil millones de personas tienen sobrepeso y, de ellas, 300 millones padecen obesidad. Y lo peor es que esta epidemia crece a un ritmo galopante. Ya no se limita sólo al primer mundo, sino que acosa también a amplios sectores de los países menos favorecidos. Es tan alarmante que muchos expertos piensan que, a causa de ella, podría invertirse la tendencia a una mayor esperanza de vida que viene registrando la humanidad desde comienzos del siglo XX: a nivel global, quizá viviremos menos que nuestros padres y, si nadie lo remedia, nuestros hijos vivirán menos que nosotros.

La causa de esta epidemia tiene muchas factores: cambios en los patrones de alimentación (ahora se come de forma diferente que hace décadas y, en general, más y de forma mucho menos saludable), laborales (los trabajos requieren ahora menos esfuerzo físico), de transporte o de ocio. Por otra parte, los intereses de ciertas empresas de restauración y alimentación no son, probablemente, ajenos a este aumento, ante la inacción de las autoridades sanitarias.

Si contemplamos el problema desde el punto de vista del ciudadano (las autoridades tienen otras herramientas, aunque no siempre las utilicen), encontramos al menos tres razones para no dejarnos afectar por esta epidemia o, en su caso, librarnos de ella. Es decir, para mantener un peso correcto o adelgazar. En primer lugar, y la más importante, la obesidad trae aparejados graves problemas de salud: diabetes tipo II, enfermedades cardiovasculares, problemas respiratorios e, incluso, ciertos tipos de cáncer.

Una segunda razón, mucho más cuestionable que la anterior, si se quiere, pero tremendamente poderosa, es la autoestima. Las pautas estéticas de nuestra sociedad, aunque puedan ser muy criticables, existen. Y una de las principales pautas es el elogio de lo delgado y, en consecuencia, la crítica de lo obeso.

Como resultado de lo anterior la obesidad lleva, con frecuencia, a problemas de autoestima. E, incluso, de sufrir la baja estima de los demás como consecuencia de nuestra obesidad. Por desgracia, criticar estas absurdas pautas estéticas y sociales no hace que desaparezcan ni que podamos sustraernos a ellas. Incluso, puede afirmarse con poco riesgo de error que las razones estéticas son, para la mayoría de la gente, la principal motivación para luchar contra la obesidad.

Por último, hay una tercera razón que también puede movernos a luchar contra el sobrepeso, y es la solidaridad. La obesidad y sus enfermedades asociadas suponen un inmenso gasto para el sistema sanitario. Pero, además, si permitimos que nos aqueje este trastorno y nos vemos afectados por alguna enfermedad vinculada a él perjudicaremos también, de una u otra forma, a las personas más queridas y cercanas a nosotros. Por ello, evitar la obesidad y sus consecuencias supone también un acto de solidaridad para con nuestros seres más queridos.

Por si lo anterior fuera poco, numerosos estudios demuestran que la obesidad de una persona tiende a "contagiarse" a las personas más próximas con las que convive, y en especial a sus hijos. Esto ocurre por la vía de imitación de costumbres, las comidas que se compran y sirven en casa, etc. Y es con nuestros hijos, precisamente, con quienes tenemos un mayor deber de solidaridad.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en diciembre de 2009

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