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Dietas de adelgazamiento (II):
dietas con restricción de hidratos

 

Dietas bajas en hidratos de carbonoEl segundo tipo de dietas que veremos serán las de restricción de hidratos. De gran popularidad desde la aparición de la Atkins, han surgido multitud de dietas derivadas de ella, y actualmente presentan una interesante modalidad con la consideración del índice glucémico de los hidratos.

Se considera que una dieta es de restricción de hidratos cuando éstos no superan el 10 - 30% del total de calorías que se ingieren. Las dos cifras indican diferentes niveles de flexibilidad, al igual que ocurría con las de restricción de grasas.

Probablemente estas dietas, y en especial la Atkins y otras que combinan diferentes estrategias pero siempre en torno al mismo principio (como la Sugar Buster, Zone Diet o South Beach) son, en conjunto, las más populares y las que son seguidas por más personas en el mundo.

Son muchas las teorías en las que se sustentan este tipo de dietas. La opinión dominante, y posiblemente más lógica, es pensar que el resultado final es una combinación de todas ellas. Así, la cetosis que produce la restricción de hidratos induce la destrucción de grasas y disminuye el apetito.

También es sabido que el mayor consumo de proteínas que suponen estas dietas proporciona una mayor sensación de saciedad y un mayor consumo energético que exige la digestión de las proteínas en comparación con los hidratos.

Otro factor muy importante es que, si restringimos los hidratos, debemos eliminar muchos alimentos de nuestro menú, y además muy apetitosos (pastas, patatas, pan, bollería...). Esto, por una parte, hace que comamos menos, aunque también tiene el aspecto negativo de que puede llevar a un mayor índice de abandonos.

En cuanto al resultado que ofrecen estas dietas para bajar de peso, probablemente sea su principal activo. Los múltiples trabajos realizados al respecto indican con contundencia que superan a las dietas con restricción de grasas durante los primeros seis meses, si bien a largo plazo (tras un año), los resultados tienden a igualarse.

Por lo que respecta a la mejora de los factores de riesgo cardiovascular, también aquí estas dietas cumplen, y superan a las de restricción de grasas. Sin embargo, y aunque no hay trabajos concluyentes al respecto, en teoría una dieta con restricción de hidratos provocaría a largo plazo una nutrición inadecuada, con posibilidad de osteoporosis y problemas renales. Además, la restricción de frutas, vegetales y granos podría suponer un aumento del riesgo de cáncer y un deterioro de la función inmunológica.

Investigaciones adicionales durante estos últimos años en el tema de los carbohidratos han resaltado la importancia del índice glucémico. Se han dividido los hidratos entre los que tiene alto índice glucémico (se digieren con facilidad y rapidez) y los que lo tienen bajo.

Los estudios han establecido que los primeros producen un mayor aumento de peso que los segundos. En base a esto, a la hora de restringir hidratos, sería preferible que los pocos que se tomen (de un 10 a un 30% del total de calorías) fueran hidratos de bajo índice glucémico.

Fuente: Intramed y elaboración propia

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