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Simplificando
la cuestión, diremos que la Nutrigenómica consiste
en realizar un estudio genético de un individuo y obtener
una dieta personalizada para él, a fin de lograr efectos
beneficiosos para su salud y, si es preciso, conseguir también
una reducción de peso. En opinión de muchos
expertos, va a revolucionar en los próximos años
las técnicas de adelgazamiento.
José
María Ordovás, discípulo de Grande Covián
y uno de los mayores expertos mundiales en Nutrigenómica,
es director del Laboratorio de Nutrición y Genómica
de la Universidad de Tufts (Boston, Estados Unidos). Afirma
que, en pocos años, tendremos dietas personalizadas
que significarán, en la práctica, el fin de
los consejos dietéticos generales.
La cuestión, según Ordovás, es que lo
que a un organismo le sienta bien, a otro puede hacerle daño.
Una persona quizá necesita comer ciertas grasas que
a otra le producen obesidad. No habrá, pues, consejos
generales, sino dietas personalizadas en base a un estudio
genético de cada individuo. Además, y como paso
previo, se podrá evaluar el riesgo que tiene cada persona
de sufrir obesidad.
Los conocimientos para poderlo hacer pueden tardar en llegar
unos cinco años, afirma el científico. Aunque
al principio la técnica sólo estará disponible
para una elite, poco a poco se irá popularizando hasta
estar al alcance de todos.
Como
ejemplo de lo anterior, está en desarrollo un proyecto
que permitirá en el futuro a cada persona tener una
tarjeta con su perfil genético gracias a la cual podrá
comprar en el supermercado los alimentos que más le
benefician. Y, si la persona tiene sobrepeso, los que menos
le engorden.
Ordovás
afirma que se desarrollarán alimentos funcionales que
podrán reducir la tensión y el colesterol a
ciertas personas. Y otros que ayudarán a adelgazar
a individuos que hoy día no lo consiguen, por más
que se sometan a diferentes dietas.
De
todas formas, no hay que pensar que en pocos años el
problema del sobrepeso estará resuelto, porque la investigación
es muy compleja. Hasta el momento se han identificado unos
250 genes relacionados con la obesidad, pero estos genes se
relacionan entre sí y con el medio ambiente (dieta,
ejercicio, medicación,...), por lo que la complejidad
de las investigaciones es tan grande que los resultados pueden
tardar en llegar más de lo esperado.
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