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El
hallazgo de nuevos mecanismos de actuación del picante
contra la grasa lo podría convertir en una ayuda contra
la obesidad, además de ser beneficioso para la salud
en otros aspectos.
Ya
se sabía que el picante puede tener un ligero efecto
contra el sobrepeso al elevar el calor corporal, obteniendo
de las grasas del organismo la energía necesaria para
hacerlo (ver ...). Pero ahora se ha descubierto que el mecanismo
de actuación contra la grasa es más complejo,
y también más eficaz.
Un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad
Nacional Chung Hsing, de Taiwán, y publicado en "Journal
of Agricultural and Food Chemistry", afirma que la capsaicina
(sustancia contenida en los pimientos picantes, y responsable
de que lo sean) disminuye los lípidos corporales mediante
un mecanismo adicional y diferente al comentado unas líneas
más arriba.
Esta sustancia, según los investigadores, además
de inhibir la proliferación de células grasas
inmaduras, o preadipocitos, estimula su muerte celular programada
(apoptosis). El hallazgo puede ser importante, porque impedir
que los preadipocitos se desarrollen hasta células
grasas adultas puede ser una de las vías más
eficaces para prevenir la obesidad.
Con
independencia de lo anterior, algunos estudios indican que
la capsaicina podría tener otros efectos positivos
sobre la salud, al aliviar ciertas enfermedades autoinmunes:
artritis, psoriasis y enfermedad intestinal inflamatoria,
entre otras. Además, tiene propiedades antiinflamatorias
y analgésicas. No obstante, debe consumirse con prudencia,
pues estimula las secreciones gástricas, y un exceso
puede producir úlceras y otros problemas derivados.
Por
todo lo anterior, las ventas de estos artículos en
tiendas de productos dietéticos se han disparado en
Europa y Estados Unidos: en torno a 900 millones de euros
anuales en el viejo continente, y el triple en el país
americano.
Todas
las variedades del pimiento picante, en sus diversas denominaciones
(guindilla, ajís, chile, paprica, pimentón,
pimienta, cayena, tabasco...) derivan del pimiento silvestre
originario de Colombia. Por tanto, son semejantes, aunque
pueden diferir notablemente en su concentración de
capsaicina.
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