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Además
de controlar lo que comen, la otra herramienta fundamental
para luchar contra la obesidad infantil es fomentar la actividad
física. Pero aquí nos encontramos con el problema
de que los niños obesos la rehuyen, ya que la mayoría
de los juegos suelen ser de competición, y queda entonces
en evidencia su poca destreza en ellos. La solución
es dirigirles hacia juegos no competitivos.
Los
niños que tienen kilos de más suelen ser menos
hábiles en las actividades físicas que los que
están en su peso. Eso hace que, cuando participan en
juegos competitivos, suelen hacerlo peor y además pueden
ser objeto de burlas por parte de sus compañeros. La
frustración que esto genera en ellos les aleja de las
actividades físicas y les dificulta más la recuperación
de un peso equilibrado.
La solución al problema está en orientarles
hacia juegos no competitivos. Un grupo de expertos ha puesto
en marcha el programa Movi en la ciudad de Cuenca. Chavales
de 14 y 15 años (aunque puede hacerse a cualquier edad),
supervisados por un monitor, realizaron en sus colegios, fuera
del horario escolar, actividades físicas divertidas
y juegos no competitivos: lanzar discos voladores, saltar
con bolas gigantes de goma, etc.
Tras dos años de seguir este programa, se han logrado
importantes objetivos: han reducido su peso, duermen mejor,
ha aumentado su autoestima y mejorado su rendimiento académico.
Y, por supuesto, su salud también ha salido ganando.
Desde
Adelgazar.net queremos hacer un llamamiento a padres y educadores
para que recojan el testigo y organicen actividades de este
tipo en sus centros escolares. Hay que resaltar la inconveniencia
de enfocar estos juegos como preparados para niños
obesos, pues podrían generarse rechazos; deben ser
para todo aquel que quiera divertirse. Afortunadamente, estas
actividades son baratas y fáciles de organizar. Sólo
se requiere un monitor, una cancha y, por supuesto, ganas
de hacerlo.
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