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Un
reciente trabajo indica que las mujeres y los hombres tienen
distintas actitudes y creencias en el tema del sobrepeso.
Saber cuáles son los principales errores puede ayudarnos
a evitarlos.
La
doctora Rosa María Ortega, profesora de Nutrición
de la Universidad Complutense de Madrid, ha dirigido el estudio
"Preocupaciones, percepciones y hábitos en relación
con el control de peso corporal en diversas poblaciones españolas".
Contiene interesantes conclusiones.
Las mujeres suelen ser las encargadas de hacer la compra,
diseñar el menú de la familia y preparar la
comida. Además, se informan más sobre temas
de salud y mantienen una relación más fluida
con el médico. Sin embargo, paradójicamente,
a la hora de adelgazar, incurren en mayores errores que ellos.
En primer lugar, es la estética, y no la salud, la
principal motivación de las mujeres a la hora de controlar
su peso. Sin embargo, para los hombres, es precisamente la
salud lo que más les mueve a vigilar la báscula.
Además, las mujeres se guían frecuentemente
por fuentes inadecuadas a la hora de afrontar una dieta de
adelgazamiento: aunque consultan con el médico más
que los hombres, recurren mucho más que ellos a las
dietas milagro publicadas en revistas o siguiendo el consejo
de amigas.
Probablemente
debido a ese error a la hora de buscar información,
las mujeres sostienen frecuentemente creencias erróneas
acerca del sobrepeso. Por ejemplo, consideran a los hidratos
de carbono como el principal enemigo, cuando en realidad deberían
suponer entre el 55 y el 60 % de la ingesta calórica.
También creen que todas las grasas son igual de perjudiciales,
que el pan es más peligroso que la bollería
o que conviene disociar la alimentación para adelgazar
más deprisa. Por supuesto que estas creencias son erróneas.
Podemos
recordar aquí algunos conceptos correctos acerca de
este tema tan controvertido. Así, se debe limitar el
consumo de fritos y grasas, y evitar el "picoteo".
Lo importante no es la pérdida brusca de peso, sino
un cambio de costumbres que permita reducir el peso de una
forma lenta pero segura y, sobre todo, que nos permita mantenerlo
de forma indefinida.
La
dieta debe ser variada, respetando un adecuado equilibrio
entre hidratos, grasas y proteínas. Debe abundar en
pescado, legumbres, huevos, cereales, frutas y verduras. Evitar
fritos y optar por alimentos cocidos y a la plancha. Y recurrir
al agua como bebida.
También
es muy importante consultar con el médico antes de
comenzar una dieta de adelgazamiento. Esto nos permitirá,
además de reducir nuestro peso, hacerlo sin perjudicar
nuestra salud. Y eso, probablemente, es lo más importante.
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