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Incluir
leptina en alimentos infantiles, o incluso para mujeres embaraza-
das, podría evitar que estos niños sean obesos
en la edad adulta. La investigación está todavía
en fase muy temprana, pero parece prometedora.
La
leptina es una hormona producida por el organismo que disminuye
la sensación de hambre en el cerebro. Cuando se descubrió
se crearon grandes expectativas de que fuera un remedio eficaz
contra la obesidad. Pero pronto llegó la decepción,
al comprobarse que el cuerpo desarrolla resistencia a una
cantidad extra de leptina suministrada y sus efectos positivos
desaparecían.
Sin embargo, científicos del grupo de Investigación
Metabólica del Laboratorio Clore de la Universidad
de Buckingham (Reino Unido) han dado un giro al problema en
una importante investigación publicada en "Chemistry
and Industry". Se trata, en pocas palabras, de evitar
la resistencia a la hormona que desarrollan los adultos mediante
la aplicación de ésta en edades muy tempranas.
Los investigadores suministraron leptina a ratones de experimentación
recién nacidos, o incluso se la proporcionaron mediante
la madre antes de que nacieran. Los resultados fueron muy
alentadores, ya que no desarrollaron obesidad ni diabetes
a lo largo de su vida, ni aun alimentándose con dietas
altas en grasas.
Mike
Cawthorne, responsable del equipo, afirma que la razón
de esto es que el equilibrio energético del organismo
se establece en edades tempranas, de forma que, si se proporciona
la hormona a individuos muy jóvenes, tendrán
tendencia a quemar más energía durante toda
su vida, evitando así la obesidad.
Los
científicos son conscientes de que todavía queda
un largo camino por recorrer: mecanismo de actuación
de la hormona, investigar si funciona antes y después
del nacimiento, posibles efectos secundarios, etc. De momento,
proponen utilizarla en mascotas para evitar su tendencia a
la obesidad. Más adelante podría tal vez aplicarse
en humanos.
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