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Va
a arrancar un programa para ayudar a adelgazar y llevar una
vida más saludable a los adolescentes españoles,
cuya situación actual actual es preocupante. No está
basado en duros regímenes ni sofocantes ejercicios,
sino simplemente en cambiar sus rutinas y estilo de vida,
ordenándolos. Adelgazar será simplemente una
consecuencia de este orden.
El
programa, llamado Evasyon,
comenzará a finales de febrero y está diseñado
por psiquiatras, nutricionistas, dietistas y expertos en educación
física. Lo que les ha movido a hacerlo es la preocupante
situación de muchos de nuestros jóvenes: medio
millón son obesos, en torno a 200.000 pueden estar
en las primeras fases de una diabetes y 100.000 sufren o sufrirán
próximamente problemas cardiovasculares.
Todo esto, además de los problemas psicológicos
(autoestima, rechazo de los compañeros,...) que acompañan
a los anteriores. Evasyon comenzará próximamente
en cinco hospitales con 40 chicos y, si todo va bien, se irá
extendiendo paulatinamente a distintas ciudades, ya desde
los centros de salud.
Pero, ¿en qué consiste el programa? Lo que no
se intenta, porque sería rechazado por los propios
chavales, es someter a los chicos a dietas rigurosas ni ejercicios
excesivos. Por el contrario, se trata de ir cambiando sus
costumbres y ordenar su vida: horarios de comida, de ocio,
sueño suficiente, aprender a comer,... y todo con la
necesaria implicación de los padres. También
se organizan reuniones de grupo periódicas que sirven
de apoyo.
Algunos
de los consejos que reciben los participantes son: desayunar
correctamente; no comer viendo la tele; hacer el ejercicio
que más les divierta o, si no, subir andando por las
escaleras o ir al colegio a pie, por ejemplo; fomentar el
agua en vez de un refresco... No se trata de prohibir, sino
de dar alternativas más saludables. Por ejemplo, se
puede ir a una hamburguesería, pero mejor pidiendo
una ensalada.
Se
trata de abordar la obesidad incidiendo en determinados factores
sociales y psicológicos que son comunes a los que sufren
de sobrepeso. Lo primero es aceptar que existe un problema
y abordarlo sin angustia. Con la adecuada motivación,
hay que conseguir que vayan cambiando ciertas rutinas y pautas
de comportamiento, y entonces la reducción de peso
será una consecuencia natural de lo anterior.
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