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La
leptina es una hormona que podría servir de base a
prometedores tratamientos contra la obesidad. Pero ahora se
sabe que su funcionamiento está muy vinculado a la
proteína C-reactiva o PCR, que puede bloquearla.
La
leptina es una importante hormona de nuestro organismo. Se
produce con el aumento de grasa corporal y bloquea en el hipotálamo
los receptores del apetito. De esta forma, en teoría,
cuando aumenta la grasa en nuestro cuerpo se segrega más
leptina, lo que frena nuestra tendencia a comer más
y hace que no aumente la cantidad de grasa, o incluso que
disminuya.
Sin embargo, en la realidad, las cosas no resultan tan sencillas.
Se sabe que las personas obesas producen más leptina
que las delgadas, pero su presencia en la sangre no produce
en ellas la esperada disminución de su apetito. Parece
como si fueran más resistentes a los efectos correctores
de esta hormona, y tienen problemas para perder peso.
Recientemente, un equipo de investigadores de la Universidad
de Pittsburgh (Estados Unidos), dirigido por Allan Zhao, ha
descubierto la relación entre leptina y PCR, que podría
ser la causa del funcionamiento anómalo de la leptina
en muchos casos de obesidad.
El
mencionado equipo ha encontrado que la PCR bloquea la leptina,
de forma que la presencia de PCR, o de una cantidad excesiva
de ésta, en el organismo hace que la leptina no pueda
corregir el apetito y, por tanto, reducir la cantidad de grasa
en el cuerpo. Sin embargo, todavía no han podido averiguar
el mecanismo concreto de esta interacción.
Además
de bloquear la leptina, han hallado indicios que relacionarían
a la PCR con el riesgo de hipertensión y problemas
coronarios en los obesos. Pero el propio investigador reconoce
que son necesarios estudios más profundos para averiguar
la compleja relación entre leptina y PCR.
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