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Los
expertos recomiendan un mínimo de dos raciones diarias
de fruta para evitar enfermedades importantes (problemas circulatorios,
cáncer,...) y, especialmente, la obesidad. Pero sólo
un 57 % de la población española consume dicha
cantidad. Debemos cambiar esta costumbre, por razones de salud
y de peso.
También
son preocupantes algunos otros datos de un reciente estudio,
como el hecho de que cuanto más joven es la población,
menos fruta consume: mientras el 73,5 % de los adultos consumen
la cantidad mínima recomendada, sólo el 43 %
de los jóvenes lo hace. Y también la mala costumbre
de no tomar fruta en el desayuno, en contra de los consejos
de los expertos en nutrición.
La razón esgrimida para no tomar fruta es por no pelarla
(42 %), el ser un producto perecedero (26 %) y falta de tiempo
(21 %). En el caso de los niños es peor todavía,
pues añaden a lo anterior que no les gusta y prefieren
otros postres.
En cuanto a las frutas predilectas, son el melocotón,
la manzana, el melón, la sandía el plátano
y la naranja. Y por lo que respecta a la forma, lo más
extendido es, por orden de preferencia, la fruta fresca (lo
más recomendable), el zumo y el yogur.
¿Qué
podemos hacer para aumentar este consumo? La clave puede estar
en ir cambiando las costumbres poco a poco. Mientras tengamos
a nuestra disposición postres más apetitosos,
es fácil que evitemos la fruta. Podemos proponernos,
para nosotros mismos y sobre todo para nuestros hijos, tomar
otro postre (en cantidad menor a la habitual), siempre que
tomemos también fruta.
También
sería muy conveniente dejar siempre fruta a la vista
y vigilar su aspecto, pues si comienza a deteriorarse se hará
menos apetitosa. A los niños, podemos empezar a pelarles
la fruta y, cuando se hayan habituado más a ella, pedirles
que lo hagan ellos. También, elegir fruta fácil
de pelar y que no manche, como el plátano. Poco a poco,
iremos incorporándola a nuestra dieta, sobre todo si
vamos eliminando otros postres alternativos del carro de la
compra.
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