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Un
reciente estudio sobre las dos modalidades quirúrgicas
más utilizadas para combatir la obesidad mórbida
parece concluyente: el by-pass, aunque es en principio más
agresivo para el paciente, da a la larga mejores resultados,
menos problemas, y parece más aconsejable.
La
investigación, realizada por la Universidad Estatal
de Nueva York y publicada en la revista "Archives of
Surgery", se realizó sobre 106 pacientes de un
mismo hospital.
De
ellos, 60 se sometieron a la intervención de banda
gástrica y 46 al by-pass. Hay que resaltar que todos
ellos padecían obesidad mórbida extrema, con
un peso superior a 2,25 veces el ideal para su talla.
El by-pass gástrico laparoscópico de "Roux-en-y"
consiste en realizar una división del estómago,
de forma que se reduzca su capacidad. A continuación,
se conecta a la parte inferior del intestino delgado, "saltándose"
así parte de dicho intestino y limitando por tanto
su capacidad de absorción de nutrientes.
La cirugía de banda gástrica, también
laparoscópica, consiste en la fijación de una
banda ajustable en el estómago, dividiéndolo
en dos y reduciendo su volumen efectivo. No se realiza ninguna
intervención que afecte al intestino delgado, que es
donde se realiza la mayor parte de la absorción de
sustancias nutritivas por el organismo.
Los
resultados indicaron que los pacientes de banda gástrica
sufrieron una intervención más sencilla y de
menor duración, y que requirieron menos días
de ingreso hospitalario tras ella. Sin embargo, el 78 % de
ellos tuvieron complicaciones antes de un mes (deshidratación,
vómitos,...), frente a sólo un 28 % de los que
se sometieron al by-pass. Incluso, los de banda gástrica
sufrieron más operaciones secundarias.
Además,
los que optaron por el by-pass obtuvieron una mayor pérdida
de peso y una superior reducción de enfermedades asociadas
a la obesidad. La satisfacción global tras la operación
fue sustancialmente mayor en los pacientes de by-pass (80
% muy satisfechos) que en los de banda gástrica (46
% muy satisfechos), y este porcentaje, en cierto modo, lo
resume todo.
Aunque
este estudio parece muy concluyente, es el criterio médico,
aplicado a cada caso concreto, el que debe decidirnos por
uno u otro procedimiento. Siempre, por supuesto, que seamos
candidatos a la cirugía por haber fracasado otros métodos
(dieta, ejercicio y medicación, fundamentalmente) y
sufrir una obesidad extrema.
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