|
Las
personas que sufren obesidad han padecido siempre, además
de los inconvenientes de su enfermedad (problemas de salud,
de autoestima, burlas, menor agilidad en sus movimientos...)
el estigma de ser débiles de voluntad: mientras las
personas "normales" pueden resistir la tentación
de un buen bocado, los obesos caen en ella. Un reciente estudio
parece desmontar esta acusación.
El
estudio ha sido realizado por la Unidad de Ciencias Cognitivas
y Cerebrales del Consejo de Investigaciones Médicas
del Reino Unido y publicado en la revista Neuroscience. Los
investigadores, encabezados por el Dr. John Beaver, mostraron
anuncios de comida y envoltorios de alimentos sabrosos a diversos
voluntarios, mientras medían con un escáner
su actividad cerebral, y concretamente la intensidad de respuesta
de los llamados "centros de recompensa".
Los resultados indicaron que la respuesta cerebral ante estos
estímulos es muy diferente de unas personas a otras.
Y algunos voluntarios se mostraron especialmente sensibles
a los mismos. Un cuestionario posterior indicó que
aquellas personas que presentaban un mayor estímulo
cerebral eran las que confesaban un mayor deseo, en general,
por obtener metas u objetivos codiciados.
La interpretación que hacen de estos resultados los
investigadores es que las personas que muestran una mayor
respuesta ante estos estímulos probablemente son empujadas
a un mayor consumo de alimentos, y por tanto al sobrepeso.
Algunos expertos en obesidad están de acuerdo.
¿Qué
consecuencias prácticas podemos obtener de este estudio?
En primer lugar, y lo más importante, olvidarse del
sentido de culpa que frecuentemente acompaña al obeso.
Si tenemos en cuenta el estudio que hemos comentado, y otros
muchos factores que pueden llevar a la obesidad (genética,
costumbres perjudiciales que nos inculcaron de pequeños,
influencia del ambiente, etc), de los que no somos responsables,
concluiremos forzosamente que el obeso es una víctima
de estos factores, y no tiene culpa, en general, de su enfermedad.
Pero,
por otra parte, quien sufre sobrepeso debe ser consciente
de sus debilidades, e intentar no exponerse a ciertas situaciones
que le lleven a comer en exceso: publicidad, tener comida
apetitosa en casa, frecuentar ciertos restaurantes, etc. Cada
uno sabe mejor que nadie qué es lo que debe evitar,
asumiendo que es más sensible que los demás
a ciertos estímulos.
|