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Lo
que parecía ciencia ficción ya está disponible:
una empresa ofrece en España un análisis individual
de 5 variaciones genéticas concretas (polimorfismos)
relacionadas con la obesidad. Conociendo los resultados para
una persona determinada, podrá saberse su tendencia
genética al sobrepeso, para prevenirlo antes de que
aparezca. Incluso, se podrá establecer un tratamiento
personalizado (utilizando, por ejemplo, los medicamentos que
para él son más efectivos), tras el análisis
de dicha información.
La
empresa (CircaGen) puede estudiar cinco polimorfismos (variaciones
genéticas) diferentes. Por ejemplo, si un individuo
tiene la forma CC de un determinado polimorfismo, tendrá
un mayor IMC (Índice de Masa Corporal) y un 40% más
de probabilidades de desarrollar obesidad.
De una forma simplificada, diremos que un polimorfismo se
relaciona con la insulina; otro, con el control de la energía
del organismo; otros dos, con el metabolismo de las grasas
y de los triglicéridos, respectivamente, y el último
se relaciona con la proteína G.
En algunos casos, la presencia de determinadas formas de un
polimorfismo puede indicar la respuesta del individuo a un
régimen escaso en grasas, o hidratos, a un medicamento
como la sibutramina o el orlistat, o al ejercicio. De esta
forma, además de alertarnos acerca de la tendencia
o no del individuo a la obesidad, nos orientan sobre el tratamiento
más adecuado para combatirla si se presenta.
Incluso,
por ejemplo, podría saberse si una mujer es susceptible
de engordar de forma anómala tras el parto, con lo
que podrían establecerse para ella medidas preventivas
cuando se acerque el momento de dar a luz. El coste del análisis
de cada uno de estos cinco polimorfismos es de unos 150 €,
y estará disponible en España a partir de octubre.
Hay
que recordar que se han identificado unos 400 genes implicados
en el problema de la obesidad, y de ellos se han seleccionado
los 5 que parecen más significativos. Por ello, no
hay que pensar que estamos ante una panacea, pues la complejidad
del problema es enorme. Además, se estima que sólo
un tercio de los casos de obesidad tiene como causa una alteración
genética.
Así,
aunque probablemente estemos ante un avance importante, los
aspectos tradicionales del problema (dieta, ejercicio, fuerza
de voluntad, buenas costumbres, control médico...),
no han perdido su validez, ni mucho menos.
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