NOTICIAS PARA ADELGAZAR SIN DIETAS DE UNA FORMA SALUDABLE
SÍGUENOS EN

El movimiento Slow Food, frente al Fast Food

 

Más de 80.000 personas de todo el mundo se han agrupado en un movimiento, Slow Food, para luchar contra los hábitos alimenticios que nos imponen los intereses de las grandes multinacionales de la alimentación, y que tanto daño nos hacen. Nos parece una buena iniciativa, que debería hacernos tomar nota a todos.

El movimiento, sin ánimo de lucro, fue fundado en Italia en 1.986. Sus objetivos son luchar contra las tendencias alimenticias del llamado Fast Food: uniformidad alimenticia a nivel mundial, rapidez, pérdida de interés por la gastronomía, economía y, como resultados no buscados pero, al parecer, inevitables, una nutrición insana y obesidad.

Las empresas de Fast Food, que no vamos a citar porque están en la mente de todos, tienen un poder inmenso y van imponiendo, lentamente, su forma de concebir la alimentación. Sus proveedores son también grandes multinacionales, y no suministradores locales, por lo que dan prácticamente los mismos productos en todo el mundo. De esta forma van acabando con los platos típicos, los valores gastronómicos locales, razas animales y especies vegetales, y una parte importante de la cultura gastronómica de los pueblos.

Slow Food lucha contra esto rescatando productos alimenticios artesanales, promoviendo el gusto por la gastronomía, el disfrute lento y familiar de la comida, fomentando la biodiversidad, y recuperando los sabores olvidados. Por ejemplo, mediante el Arca del Sabor salvan, simbólicamente, productos de excelencia gastronómica amenazados por el "diluvio" de la estandarización.

El movimiento se organiza en Convivias (hay unas 750 en todo el mundo), que son algo parecido a delegaciones del movimiento en lugares concretos. Allí se organizan reuniones gastronómicas, encuentros, talleres, degustaciones, etc. Educan a productores y consumidores en criterios gastronómicos acordes con sus ideas, e incluso tienen una universidad especializada en estos temas.

Pero, por lo que respecta a cada uno de nosotros, ¿qué podemos hacer al respecto? En primer lugar, si es nuestro deseo, asociarnos a Slow Food (www.slowfood.com). Pero con independencia de ello, podemos actuar de acuerdo con sus principios: lo más importante es evitar, en lo posible, los establecimientos de comida rápida. Nuestra salud y nuestra báscula nos lo agradecerán.

También podemos interesarnos por la cultura gastronómica de la región en que vivimos y los sitios que visitamos, haciendo hincapié en los platos y establecimientos más auténticos. También, intentar elaborar nosotros mismos nuestras comidas, utilizando ingredientes variados y recetas típicas, en la medida en que nuestro tiempo nos lo permita. Las abuelas y los abuelos tienen aquí, probablemente, mucho que decir. Y nosotros, mucho que aprender, y también mucho que transmitir a nuestros hijos.

Fuente: elaboración propia