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Hay
que cambiar la concepción tradicional de hacer tres
comidas al día (desayuno, comida y cena), para incluir
un tentempié a media mañana y otro a media tarde,
hasta totalizar cinco comidas. Pero no hay que confundir esto
con el "picoteo" a todas horas, que es claramente
perjudicial.
El
objetivo de estas cinco comidas es que el cuerpo tenga la
energía que necesita a lo largo de todo el día,
evitando llegar a la comida o a la cena con tanta hambre que
nos demos "atracones". Además, comiendo más
veces, pero menos cantidad, se facilitan las digestiones.
Así, tan importante como consumir una cantidad adecuada
de calorías diarias es la distribución de éstas
a lo largo del día.
En base a lo anterior, hay dos cosas que debemos evitar a
toda costa. En primer lugar, jamás debemos saltarnos
comidas, especialmente el desayuno. Algunas personas, pensando
sólo en el consumo total de calorías, piensan
que favorecen su línea si se saltan el desayuno. Grave
error. No sólo esas calorías serán ingeridas,
y quizá con creces, a la hora de la comida, sino que
el cuerpo siente la escasez y reacciona en consecuencia, rebajando
el metabolismo y gastando menos energía. El resultado
final es una mayor tendencia a engordar.
La segunda cosa a evitar es el "picoteo" entre horas,
que a veces se convierte en incesante. Su efecto es perverso
por varias razones. En primer lugar, no somos plenamente conscientes
de que estamos comiendo, ni de la cantidad de calorías
que tomamos, y a la hora de la comida "oficial",
no restamos estas calorías de nuestro plato, por lo
que el total ingerido es mayor.
Pero
además, la calidad de lo que "picamos" (cacahuetes,
patatas fritas, chucherías, bollos...) casi siempre
es peor que lo que nos ponemos en el plato, tanto desde el
punto de vista nutricional como respecto a su capacidad engordante.
Por último, el "picoteo" supone una perversión
o desorden de nuestras costumbres, un descontrol sobre lo
ingerido, un "todo vale" mucho más difícil
de controlar que cuando nos sentamos a la mesa.
Por
tanto, parece claro que el "picoteo" es uno de los
principales problemas de cara a enfrentar el problema de la
obesidad. Lluís Serra, catedrático de Medicina
Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las
Palmas de Gran Canaria, indica que el número de personas
que aseguran ser asiduas al "picoteo" ha pasado
del 8 al 35 % en los últimos 10 años. Este experto
asegura que esto no es deseable, como tampoco lo es el hecho
de que la comida más fuerte haya pasado del mediodía
a la cena.
El
reparto ideal de calorías, según Lluís
Serra, sería un 25 % al desayuno, un 35 % al almuerzo
y entre un 25 y 30 % a la cena. El resto (10 a 15 %) quedaría
para las comidas de media mañana y media tarde. Preferiblemente,
frutas, verduras, yogures o zumos, y evitando en lo posible
lo dulce, salado o con mucha grasa. El "picoteo"
debe ser cero o, como mucho, ocasional, insiste Serra.
A
la vista de todo lo anterior, debe quedarnos clara la importancia,
no sólo de la cantidad que se come, sino de su distribución
adecuada a lo largo del día. Conseguirlo de forma duradera
es algo fundamental para luchar contra la obesidad, y no actuaciones
puntuales como suprimir una comida, o seguir durante una semana
una dieta drástica, ni otras conductas erróneas
dictadas por el desconocimiento. La clave está en cambiar
las costumbres, y cambiarlas de forma permanente.
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