NOTICIAS PARA ADELGAZAR SIN DIETAS DE UNA FORMA SALUDABLE

Productos light y desequilibrios nutricionales

 

El consumo indiscriminado o irreflexivo de productos light puede tener consecuencias negativas para nuestro peso, nuestro bolsillo y, lo que es más grave, para nuestra salud. Por el contrario, si los tomamos de forma inteligente, pueden suponer una ayuda (pequeña, pero ayuda al fin y al cabo) a la hora de controlar nuestro peso.

Ya hemos comentado en otras ocasiones las bondades y peligros de los productos light. A modo de resumen, podemos recordar aquí, en primer lugar, que hay que leer la etiqueta, pues no todos los productos que se anuncian como light tienen una reducción sustancial de calorías. También hay que tener en cuenta el incremento de precio que suponen, y ver en cada caso si nos compensa. Y, quizá lo más importante, que no debemos bajar la guardia: si nos ponemos tres cucharadas de mayonesa, en vez de una, porque "al ser light no engorda", al final tomaremos más calorías.

Pero hay otro aspecto que también es muy importante, y vamos ahora a centrarnos en él. Es el que se refiere a los desequilibrios nutricionales en que podemos incurrir si tomamos estos productos de una forma generalizada e irreflexiva. Hay que saber que hay dos tipos de vitaminas: hidrosolubles (B y C) y liposolubles (A, E, D y K). Las segundas, de gran importancia para el organismo, se encuentran en la grasa.

Si, obsesionados por el peso, reducimos de forma drástica la ingesta de grasas, podemos tener carencias de ciertas vitaminas. Y estas carencias pueden tener efectos muy graves para la salud. Se da la circunstancia de que las personas que consumen de forma masiva productos light (con menos o nada de grasa), es probable que restrinjan también la ingesta de otras comidas con grasa, por lo que ambos efectos pueden sumarse para producir las ya comentadas carencias.

Lo que hemos visto para las vitaminas puede ocurrir también para otros nutrientes: ácidos grasos, azúcares... La conclusión es que se pueden tomar productos light, pero de forma moderada, y sin que sustituyan completamente a los equivalentes completos. Así, por ejemplo, podemos tomar mayonesa light, siempre que no prescindamos del aceite de oliva para aliñar las ensaladas.

Y si hemos de tener cuidado con nosotros mismos, este cuidado debemos extremarlo con los niños. No parece adecuado que les demos a ellos productos light, pues tienen unas necesidades nutricionales mayores que las nuestras, y son más vulnerables a posibles carencias, al estar en crecimiento. Lo que debemos hacer es educarles correctamente, para que no adquieran los malos hábitos que tal vez nosotros ya tenemos.

Porque lo importante no es tomar alguna caloría menos, sino adquirir buenos hábitos: si cambiamos la chocolatina de media mañana por otra light, quizá nos ahorremos unas pocas calorías, pero seguiremos manteniendo una mala costumbre. Si la cambiamos por una manzana, saldremos ganado en todo: menos gasto, menos peso, y más salud.

Fuente: Consumer, 2006 y elaboración propia