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Un
estudio relaciona de forma clara la cantidad de comida rápida
que toma un adolescente con su obesidad; algo que, por otra
parte, parece muy lógico. Teniendo en cuenta los problemas
que causa el sobrepeso, deberíamos intentar un cambio
de costumbres en ellos.
El
estudio, realizado en Estados Unidos y publicado en "Pediatrics",
se llevó a cabo sobre 14.355 chicos y chicas de 9 a
14 años y mostró una relación estrecha
entre frecuentar locales de comida rápida y sobrepeso.
Esta costumbre también supone seguir dietas insanas:
toman menos frutas y verduras, más bebidas azucaradas
y su comida es menos variada.
Cuando
se toca el tema, muchos padres piensan que todavía
son muy jóvenes para tener problemas de corazón
y que ya tendrán tiempo, más adelante, de preocuparse
por esas cuestiones. Por supuesto que es un tremendo error,
ya que, en primer lugar, serán adultos con una obesidad
establecida contra la que tendrán que luchar, lo que
no es fácil. Pero además, habrán adquirido
unas costumbres alimenticias que les condicionarán
en gran medida.
Por otra parte, la obesidad puede ocasionar en quien la sufre
problemas médicos desde muy joven, aunque mucha gente
lo ignora. Adicionalmente, a esa edad se es muy vulnerable
a ciertos aspectos psicológicos, como la autoestima
derivada de la propia apariencia, y éste es un aspecto
a tener muy en cuenta.
Una
vez asumida la importancia del problema, la cuestión
es cómo conseguir que nuestros hijos cambien sus costumbres
alimenticias. Los autores del estudio, entre los que se encuentra
la doctora Elsie Taveras, de la Escuela Pública de
Salud de Harvard, resaltan la importancia de la educación
nutricional, tanto de los hijos como de los padres.
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