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Ya
se sabía que, si seguimos con constancia una dieta
razonable y hacemos ejercicio para combatir la obesidad, tendremos
una imagen más favorable (de cara a los demás
y a nosotros mismos) y, sobre todo, más salud, al eludir
muchas enfermedades que acompañan al sobrepeso. Pero
además, unos investigadores han descubierto ahora que
también conseguiremos un efecto antienvejecimiento.
El
equipo de la doctora Leonie Heilbronn, de la Universidad de
Louisiana (USA) ha conseguido demostrar por primera vez en
humanos lo que ya se había demostrado en repetidos
experimentos con animales: seguir una dieta restrictiva y
hacer ejercicio tiene un efecto antienvejecimiento. Por supuesto
que no nos referimos al efecto positivo que tiene en la salud
el hecho de evitar la obesidad y las enfermedades que la acompañan.
Estamos hablando de conseguir un efecto antienvejecimiento
mediante la reducción de los radicales libres, un metabolismo
más reducido, menor daño en el ADN y otros marcadores.
Durante seis meses, 48 voluntarios se sometieron a distintos
tipos de dieta y ejercicio, dejando a una parte de ellos,
que se limitaron a mantener el peso, como grupo de control.
Al final, los resultados fueron claros: aquellos que habían
seguido una dieta restrictiva y realizado ejercicio tenían
ciertos marcadores asociados con el antienvejecimiento, que
ya hemos indicado más arriba. Estos marcadores se habían
observado previamente en personas muy longevas.
La hipótesis más firme para explicar estos resultados
es la del estrés oxidativo: ingerir menos calorías
reduce el metabolismo y se crean menos radicales libres, que
producen daños en el ADN y, por tanto, envejecimiento.
Este trabajo ha sido publicado en "Journal of American
Medical Association" y, aunque ha tenido gran repercusión,
los expertos piensan que sus resultados deben confirmarse
mediante estudios más amplios.
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