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Científicos
del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
han descubierto que la falta de la proteína p-62 aumenta
el desarrollo de las células grasas y la resistencia
a la insulina, lo que puede llevar a la obesidad y a la diabetes
tipo 2. Este hallazgo abre una nueva posibilidad de abordar,
en el futuro, el problema del sobrepeso.
El
estudio, publicado en la prestigiosa revista "Cell Metabolism",
ha sido dirigido por científicos del CSIC y realizado
en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, que
es una institución mixta del CSIC y de la Universidad
Autónoma de Madrid. El equipo utilizó ratones
genéticamente modificados para que no actuara en ellos
la proteína p-62.
El resultado demuestra que la mencionada proteína constituye
un freno para el desarrollo de las células grasas (adipocitos).
Su falta supone, adicionalmente, una mayor resistencia a la
insulina, por lo que se favorece la aparición de una
diabetes tipo 2. Por el contrario, cuando se aumenta la actividad
de la mencionada proteína, se reduce la actividad adipogénica,
y con ello la obesidad.
La importancia de estos estudios podría ser grande,
ya que la hipotética obtención de un fármaco
que pudiera regular la actividad de esta proteína supondría
la posibilidad de tener un control efectivo del peso corporal.
También se podrían conseguir otros beneficios,
como inhibir la destrucción ósea que se produce
durante la osteoporosis postmenopáusica, o controlar
la artritis reumatoide.
Como
ocurre siempre en estos casos, debemos añadir la necesaria
dosis de prudencia, distinguiendo claramente lo que es una
investigación básica, como esta, de la compra
del medicamento derivado de la misma en las farmacias. Muchos
años (a veces decenios), mucho trabajo y eventualmente
muchas desilusiones separan una cosa de la otra. Y eso, si
es que finalmente se obtienen resultados prácticos.
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