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Es
un medicamento prometedor, pero debe ser valorado con precaución:
los otros dos fármacos presentes en el mercado (Orlistat
y Sibutramina) no han cumplido sus expectativas, debido a
una eficacia modesta y a unos efectos secundarios apreciables.
Sólo el tiempo dirá si el Rimonabant es capaz
de cambiar el panorama, no demasiado claro, de los medicamentos
para adelgazar.
El
Rimonabant, que se comercializará bajo el nombre de
Acomplia, ha sido autorizado por la Agencia Europea de Evaluación
del Medicamento, por lo que, si todo va según lo previsto,
lo tendremos en las farmacias en la segunda mitad de 2006.
Estará disponible bajo prescripción médica
en comprimidos de 20 mg, debiendo tomarse sólo uno
al día.
Pero esta noticia no debe despertar esperanzas infundadas.
Hay en el mercado otros dos medicamentos contra la obesidad,
que también en su día despertaron grandes expectativas.
Sin embargo, el tiempo se ha encargado de irlas rebajando.
Orlistat (comercializado con el nombre de Xenical), impide
que el intestino absorba parte de las grasas ingeridas, pero
ocasiona molestas reacciones intestinales, como diarreas y
gases. El otro fármaco, Sibutramina (Meridia) es sospechoso
de efectos secundarios más graves: problemas cardiovasculares
o metabólicos. Con ambos medicamentos, las pérdidas
de peso resultaron modestas y, lo que es más grave,
difíciles de mantener en el tiempo.
En
el presente caso, el Rimonabant parece conseguir pérdidas
de peso apreciables y mantenidas en el tiempo, y además
una mejora sustancial en los niveles de riesgo cardiovascular
y metabólico. Ha sido probado en más de 6.600
personas en todo el mundo, durante dos años.
Con
respecto a los riesgos que puede suponer su utilización,
y aunque ha sido probado de forma concienzuda, existen ciertas
prevenciones, derivadas de su mecanismo de actuación.
El Rimonabant actúa en los receptores cerebrales implicados
en el apetito. Es un mecanismo poco estudiado, y de ahí
se derivan dichas prevenciones, que hicieron que el pasado
mes de febrero la FDA (Agencia del Medicamento de Estados
Unidos), dejara para más adelante su aprobación
definitiva, a pesar del criterio favorable de sus asesores.
Por
tanto, no hay que suponer, de una manera simplista, que ya
tenemos una "pastilla para adelgazar" que va a solucionar
nuestros problemas de obesidad. El fármaco debe ser
tomado bajo estricta prescripción médica, y
sólo por aquellos pacientes que, por sufrir factores
de riesgo, tienen una necesidad real del mismo por razones
médicas, y nunca estéticas. Esta necesidad debe
compensar sobradamente incurrir en los riesgos que acompañan
de forma inevitable a todo nuevo medicamento. Además,
debe ser empleado junto a la dieta y el ejercicio físico.
Así pues, un fármaco prometedor, si; un milagro,
no. Y sólo el tiempo dirá cuánto de prometedor.
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