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La
nutrigenómica estudia cómo afecta cada nutriente
a un determinado individuo, en función de su genética.
Es una ciencia que está empezando, pero promete obtener
conclusiones muy interesantes en el futuro.
Hasta
ahora, los consejos o conclusiones sobre nutrición
son a veces confusos, e incluso contradictorios. La razón,
además de la complejidad del tema, estriba en que personas
distintas reaccionan de manera diferente ante un determinado
alimento, debido a su particular dotación genética.
Por ejemplo, las ventajas del té verde como protector
ante determinadas enfermedades varían mucho de una
persona a otra. Igual ocurre con el efecto de ingerir alimentos
excesivamente tostados o churruscados: los japoneses parecen
ser mucho más sensibles que las personas de origen
caucásico, y tienen una tendencia mucho mayor a desarrollar
cáncer de estómago por esta causa.
Este año podría ser el del despegue de la nutrigenómica,
que es el estudio científico de la interacción
entre la dotación genética de un individuo y
los nutrientes que ingiere. Quizá dentro de poco tiempo
podamos ser analizados por laboratorios especializados que
harán nuestra "tarjeta genómica",
personal e intransferible, en base a la cual un sistema inteligente
podrá establecer la dieta más adecuada, desde
el punto de vista de la prevención de enfermedades,
e incluso para evitar la obesidad o lograr otros objetivos,
como aumentar la concentración.
También
podría explicar, por ejemplo, por qué algunas
personas no consiguen adelgazar a pesar de someterse a estrictas
dietas durante un tiempo prolongado. Así, se pasaría
de las recomendaciones dietéticas universales a las
particulares, para un individuo determinado.
Sin
embargo, de momento los resultados todavía no son fiables,
porque no se tienen conocimientos suficientes. La cantidad
de nutrientes y las posibles interacciones entre ellos es
enorme, y no digamos las distintas dotaciones genéticas
individuales, con lo que la complejidad de los estudios es
extraordinaria. Por ello, las instituciones que se dedican
a ello no pueden ofrecer, hoy por hoy, conclusiones fidedignas,
aunque esta situación parece que podría cambiar
pronto. Entonces, la nutrigenómica condicionará
los hábitos alimenticios.
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