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Un
aditivo alimentario, autorizado y muy común en alimentos
salados procesados (es conservante y saborizante), podría
inducir una obesidad muy notoria en caso de ser ingerido en
exceso y por tiempo prolongado.
El
profesor Jesús Tresguerres, de la División de
Endocrinología Experimental de la Facultad de Medicina
de la Universidad Complutense de Madrid, ha presentado los
resultados provisionales de un interesante estudio, durante
la "Semana Marañón 2.005". Esta Semana,
celebrada en Madrid durante el pasado mes de noviembre, estuvo
dedicada a la obesidad y la diabetes, y fue organizada por
la Fundación Gregorio Marañón.
El mencionado estudio, basado en una investigación
clínica en roedores, indica que un consumo excesivo
y continuado del aditivo Glutamato Monosódico (E-621)
modifica una zona del cerebro que regula el apetito, incrementándose
éste hasta en un 40 %, con el riesgo evidente de desarrollar
una notoria obesidad.
La alarma que podría causar este anuncio debe, sin
embargo, matizarse. El mencionado aditivo está autorizado
por todas las agencias alimentarias, por lo puede asegurarse
que ha sido sometido a numerosos estudios con resultado positivo.
Además, hay que tener en cuenta que las conclusiones
que hemos comentado son sólo provisionales, y que la
experimentación se ha hecho únicamente en roedores,
y no en humanos, y esta diferencia es importante. Tampoco
sabemos qué significa un consumo "en exceso y
continuado", sobre todo referido a dosis en humanos.
A
pesar de todos estos matices, por otra parte necesarios, no
estaría de más que retuviéramos nombre
y cifra (Glutamato Monosódico, E-621) para intentar
evitar este aditivo, dentro de lo razonable, en previsión
de que en el futuro se confirmen los resultados que hemos
comentado. Porque el estudio también indica que si
se deja de tomar el aditivo, se recupera el apetito normal.
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