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Podemos empezar en año nuevo: el mecanismo del éxito y el refuerzo

 

Es un poco tópico, pero el comienzo de año puede ser un buen momento para empezar a controlar nuestro peso, si es que no lo estamos haciendo ya. Quizá sea algo que tenemos que hacer, pero nos da pereza empezar y no encontramos el momento. Lo importante es decidirse y, sobre todo, hacerlo con un método adecuado. Veamos un procedimiento que puede dar buen resultado.

En primer lugar, no hay que engañarse: nos hará falta una buena dosis de fuerza de voluntad. Adelgazar y, sobre todo, mantener luego el peso, no es tarea fácil, aunque puede conseguirse. Las palabras clave son perseverancia y confianza en sí mismo. El enemigo a batir es la desmoralización. También es fundamental no proponernos objetivos irrealizables: estaríamos perfectos con 60 kilos, pero quizá sea más razonable conformarnos con 65, siempre que seamos capaces de mantenernos luego en ese peso.

Un mecanismo que puede ayudarnos en nuestro empeño es el refuerzo que obtenemos cada vez que logramos un objetivo. Este éxito nos reafirma en la idea de que podemos conseguirlo y de que nuestros esfuerzos merecen la pena. El problema es que este mecanismo funciona también a la inversa: si tropezamos, en seguida nos aparecen ideas negativas, y se va socavando nuestra confianza en nosotros mismos, a la vez que se diluye nuestra motivación, de manera que se hace más fácil un nuevo tropiezo, en un proceso que se autoalimenta y termina por destruir nuestros propósitos.

Cada vez que hacemos algo, se refuerza la idea que nos movió a hacerlo. Por tanto, el camino a seguir es ir marcándonos pequeños objetivos, que sepamos con seguridad que podemos conseguirlos. De esta forma, se irá reforzando con cada logro la confianza en nosotros mismos y en la idea que nos mueve, y tendremos cada vez más fuerza y mentalización para conseguir el siguiente objetivo, que debe ser, igualmente, alcanzable.

Pero ya hemos comentado que este mecanismo funciona también a la inversa: si fracasamos en uno de nuestros objetivos, de inmediato nos asaltan dudas, inseguridades, y aparecen mil pretextos para abandonar: "no lo conseguiré", "mucha gente está gorda y no le pasa nada", "esta dieta me está sentando mal", "mejor lo dejo para cuando haya pasado este problema en el trabajo", "tanta gimnasia me cansa en exceso", etc. Para evitar lo que podríamos llamar funcionamiento inverso del mecanismo éxito-refuerzo, debemos proponernos pequeños objetivos que sean alcanzables sin un esfuerzo excesivo y, evidentemente, poner todo de nuestra parte por conseguirlos.

Pero, si por algún motivo, tenemos un tropiezo, debemos ser conscientes de que nos encontramos en un momento decisivo. Hay que desechar las ideas negativas y volver a afrontar el objetivo con nuevas fuerzas, o quizá dejarlo para más adelante y plantear otro más sencillo. No debemos permitir de ningún modo que el mecanismo éxito-refuerzo comience a funcionar a la inversa.

En cuanto a los objetivos que debemos fijarnos, más que buscar un peso determinado, conviene centrarnos en determinadas costumbres que sabemos nos perjudican (por ejemplo, "picar" mientras vemos la televisión) o nos benefician (como ir andando al trabajo, en vez de tomar el autobús). Hay que tener en cuenta que si nuestro objetivo es un peso determinado, siempre estaremos sometidos a una tensión que nos impele a superarlo y deberemos refrenar constantemente. Por el contrario, si tomamos como objetivo adquirir un determinado hábito positivo o suprimir otro negativo, pasado un tiempo nos acostumbraremos a él y lo asumiremos con cierta naturalidad. La disminución de peso (que realmente es el objetivo último) será entonces una mera consecuencia de ese control de ciertos hábitos, y tenderá a ser permanente.

Adelgazar.Net