NOTICIAS PARA ADELGAZAR SIN DIETAS DE UNA FORMA SALUDABLE
SÍGUENOS EN

El control del peso en situaciones de estrés

 

Las personas sometidas a régimen o que controlan su peso tienen grandes dificultades para mantener este control en situaciones de estrés. Veamos por qué ocurre y la forma de afrontar esta situación.

El estrés es una situación de tensión emocional provocada por algo interno a nosotros (una preocupación, un disgusto,...) o externo (un examen, una reunión importante,...). En ambos casos, el resultado es el mismo, con repercusiones físicas y emocionales.

Aparte del efecto que puede tener en otros ámbitos, como alteración del comportamiento, dificultades sociales, malestar, problemas circulatorios, etc., el estrés afecta a nuestra conducta alimentaria. Es en este último aspecto en el que nos vamos a centrar.

El efecto que tiene el estrés en la conducta alimentaria es diferente según sea la situación alimentaria del individuo. En personas que no están restringiendo su ingesta calórica, es decir, que comen lo que quieren, el estrés tiene un efecto inhibidor: no les apetece comer en situaciones de tensión. Es la respuesta natural del organismo, modelada durante milenios de evolución: ante un peligro, la alimentación no es prioritaria, y la sangre y las energías se concentran en el cerebro, el corazón y los músculos, aprestándose a una respuesta de lucha o huída.

Pero en individuos que sí restringen su ingesta alimentaria, como es el caso de estar haciendo régimen o, simplemente, vigilar su peso, la respuesta ante el estrés es diferente: tienden a comer más. La razón de esta situación paradójica podría tenerla el Dr. Paul Lattimore, experto en conducta alimentaria de la Universidad John Moores, de Liverpool: las personas sometidas a régimen dedican tanta energía a controlar sus señales biológicas que les incitan a comer que, ante una situación de estrés, les quedan pocos recursos para enfrentarse a los problemas cotidianos, perdiendo el control y comiendo de forma desmesurada. Además, están tan acostumbrados a no hacer caso a las señales de su cuerpo (que les pide comer), que ignoran o malinterpretan estas señales cuando lo que les pide es restringir su alimentación.

¿Qué podemos hacer para enfrentarnos a estas situaciones, que pueden malograr en poco tiempo lo conseguido con grandes y prolongados esfuerzos? El mencionado experto podría tener también la solución. El primer paso es identificar qué situaciones estresantes nos hacen comer más. Una vez que somos conscientes de ello, debemos desarrollar actuaciones alternativas a comer más, en esos casos: por ejemplo, dar un paseo, que nos tranquilizará y, además, consumiremos calorías. Pero también puede ser oír un rato la radio, leer un libro... cualquier cosa que esté lejos de la nevera. De esta forma, iremos desarrollando un comportamiento ante el estrés que no perjudicará nuestro peso. No es fácil, pero es posible.

Fuente: Food Today, 2005