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Un
amplio estudio realizado en Estados Unidos indica que es una
operación efectiva para luchar contra la obesidad mórbida,
pero no está exenta de complicaciones. Los ingresos
hospitalarios durante los tres años posteriores a someterse
a ella se duplican, respecto a la situación anterior
a la intervención.
El
bypass gástrico es una técnica quirúrgica
consistente en realizar una restricción del volumen
efectivo del estómago, a la vez que el alimento se
"salta" la primera parte del intestino delgado,
con lo que se produce un déficit de absorción
en éste de los azúcares y las grasas. Es decir,
que quedan anulados, desde el punto de vista de la alimentación,
una parte del estómago y otra parte del intestino delgado,
que es donde se absorben la mayoría de los nutrientes.
Se suele realizar por laparoscopia y presenta algunas ventajas
con respecto a la cirugía de reducción de estómago,
en lo referente al riesgo y las complicaciones postoperatorias.
Su coste está en torno a los 20.000 euros, aproximadamente.
Un reciente estudio, realizado por la Universidad de California
en Los Angeles (Estados Unidos) y publicado en Journal of
the American Medical Association, indica que la efectividad
de esta técnica es muy buena. Estudiando la evolución
del peso de más de 60.000 personas que se sometieron
a esta intervención, entre 1.995 y 2.004, se comprobó
que perdieron, como media, el 61 % del sobrepeso que tenían.
Las tasas de mejora en diversas enfermedades asociadas a la
obesidad (diabetes, hiperlipidemia, hipertensión y
apnea obstructiva del sueño) oscilaron entre el 70
y el 84 %.
Pero
no todo ha sido positivo. Se hizo un seguimiento en 24.678
pacientes y se pudo comprobar que la tasa de hospitalización
de éstos, que había sido del 7,9 % durante el
año anterior a su intervención, pasó
al 19,3 % el año siguiente a ésta (más
del doble). Las cosas no mejoraron mucho en los años
posteriores, ya que la tasa de hospitalización durante
los tres años siguientes a la intervención duplicó
la que tuvieron durante los tres años anteriores a
la misma (pasó del 20,2 al 40,4 %, es decir, justo
el doble). Los motivos de hospitalización más
comunes tras el bypass fueron la hernia ventral y la revisión
gástrica.
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