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Ha
producido una sustancial reducción de peso en animales
de laboratorio, y las pruebas preliminares en personas parecen
demostrar su inocuidad. Pero aún quedan muchos estudios
por realizar hasta que pueda utilizarse como arma contra la
obesidad.
El
tungstato sódico es un compuesto que se pensó
utilizar inicialmente para combatir la diabetes. En el curso
de esas investigaciones, se observó que su aplicación
en ratas de laboratorio producía en ellas un descenso
acusado de peso, por lo que se realizaron nuevos estudios
centrados ya en el problema de la obesidad, a partir del año
2.001. Y los resultados han sido prometedores.
Científicos del Hospital Clinic de Barcelona engordaron
un grupo de ratas con una dieta hipercalórica, a las
que posteriormente se les administró tungstato sódico
durante 32 días, perdiendo un 25 % más de peso
que el grupo de control, igualmente obeso. Los efectos adelgazantes
permanecieron, además, mucho tiempo después
de suprimir el mencionado fármaco de su alimentación.
El adelgazamiento que produce el compuesto puede deberse a
que aumenta el gasto energético del animal y mejora
el metabolismo de las grasas, según los investigadores,
que están identificando las proteínas sobre
las que actúa el medicamento.
Posteriormente,
en el Hospital del Mar, se ha administrado tungstato sódico
a un grupo de 40 personas sanas, para detectar posibles efectos
secundarios indeseados, que no han sido observados. Se espera
poder realizar ensayos en profundidad sobre personas obesas
a principios del año próximo. Bayer, propietaria
de la patente, tiene depositadas grandes esperanzas en este
fármaco, cuyo desarrollo va a realizarse en España.
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