|
Ha
entrado en vigor un Código para controlar la publicidad
de productos alimenticios dirigida a los niños. Forma
parte de la estrategia NAOS,
orientada a luchar contra la obesidad de la población.
El
15 de septiembre de 2005 entró en vigor el Código
de Autorregulación de la Publicidad de Alimentos, dirigido
especialmente a proteger a los niños en lo relativo
a su alimentación. Es la primera iniciativa de este
tipo que se pone en marcha en Europa, y ha sido elaborado
por la Federación de Industrias de Alimentación
y Bebidas (FIAB), enmarcándose dentro de la Estrategia
NAOS para la prevención de la obesidad, lanzada por
el Ministerio de Sanidad y Consumo. Este Código ha
sido suscrito voluntariamente por las principales empresas
de alimentación que operan en España.
El incumplimiento del citado Código puede suponer sanciones
que van, según su gravedad, desde los 6.000 €
hasta los 180.000. En él se recogen prohibiciones y
limitaciones a la actividad publicitaria dirigida a los niños.
Entre otras, no se deberá inducir a error a los niños,
explotar su imaginación ni utilizar una presión
comercial excesiva.
Junto a estas normas, de carácter un tanto indefinido,
se recogen otras de aplicación más concreta.
Por ejemplo, no se hará un llamamiento directo a los
menores a la compra del producto, ni se les incitará
a que lo pidan a sus padres. Tampoco podrán participar
en los anuncios personajes conocidos por el público
infantil, ya sean reales o ficticios. Sin embargo, sí
podrán participar en campañas que promuevan
hábitos saludables.
Para
comprender la trascendencia de este Código, hay que
tener en cuenta que la obesidad afecta al 16 % de los niños
españoles de entre 6 y 12 años. En estas edades,
nuestros niños ven la televisión, como promedio,
dos horas y media al día, durante las cuales aparecen
54 anuncios. Que suponen casi 20.000 anuncios al año.
Para
velar por su cumplimiento, se crea una Comisión, presidida
por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria. Esperamos,
por el bien de la población infantil, que este Código
no se convierta en papel mojado, como ha ocurrido con otros
códigos de autorregulación. Y no hay que olvidar
que el principal papel en la educación alimentaria
de los niños es de los padres, educadores y profesionales
de la salud.
|