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Lo
realmente importante para adelgazar no es la dieta concreta
que se siga (Atkins, Zona,...), sino las cantidades que se
ingieren. Las distintas dietas ofrecen a medio plazo un resultado
muy parecido, pero a veces son difíciles de seguir,
si comemos fuera, o incompatibles con los gustos de otras
personas con las que convivimos, obligándonos a realizar
platos especiales. Y además, nos pueden llegar a cansar.
Comer de todo, pero menos, parece ser el camino más
fácil, e igual de efectivo. Y si además es dieta
mediterránea, mejor para nuestra salud.
Valentí
Fuster, director del Instituto de Cardiología del Hospital
Mount Sinai de Nueva York y asesor científico del Centro
Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, es uno de los
mayores expertos mundiales en investigación cardiovascular.
En un curso impartido recientemente en la Universidad Internacional
Menéndez Pelayo presentó un estudio sobre la
eficacia de cuatro dietas diferentes, con estrategias distintas
(unas restringen los hidratos, otras las grasas,...), y concluyó
que todas tienen prácticamente los mismos resultados.
Este reconocido experto, tras resaltar el enorme impacto de
la obesidad en nuestra salud, recomendó comer de todo,
pero menos cantidad. Y preferiblemente, siguiendo la llamada
dieta mediterránea: muchas frutas y verduras, aceite
de oliva, pescado y algo de alcohol, evitando un exceso de
grasas y azúcares. "Se pierde peso comiendo menos,
es así de sencillo", concluyó Fuster a
modo de resumen.
Por nuestra parte, debemos añadir que Fuster no es
el único que recomienda este camino, ya que los más
prestigiosos expertos en nutrición opinan lo mismo:
comer de todo, pero menos cantidad, parece ser el consejo
unánime para adelgazar. Pero además hay otros
factores a tener en cuenta que juegan en contra de las dietas
específicas, como es el riesgo de problemas carenciales,
al faltarnos algunas vitaminas, minerales u otros componentes
básicos que pueden encontrarse principalmente en alimentos
prohibidos en ciertas dietas.
Para
finalizar, y con una visión más práctica
del tema, seguir dietas específicas puede ser un problema
cuando comemos fuera, en restaurantes o en casa de algún
amigo o familiar, ya que no van a hacernos una comida especial
para nosotros. Y si comemos en casa pero vivimos con otras
personas, estaremos obligados a hacernos comidas distintas,
con lo que supone de tiempo, molestias y trabajo extra. Además,
podemos llegar a cansarnos al tener unas opciones alimenticias
mucho más restringidas.
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