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Pasado
un tiempo desde su introducción, los resultados del
balón intragástrico parecen bastante positivos,
sobre todo teniendo en cuenta la importancia para la salud
de la reducción de peso y los riesgos casi nulos de
esta técnica.
El
balón intragástrico es un procedimiento para
adelgazar introducido recientemente (ver artículo
de abril 2004). En pocas palabras, consiste en alojar en el
estómago, por medio de endoscopia, un globo de silicona
con 400 - 800 c.c. de suero fisiológico. Requiere el
seguimiento de un régimen y un cambio de costumbres
en la alimentación, pero el balón intragástrico
ayuda considerablemente a la pérdida de peso, al producir
sensación de
saciedad.
La intervención se realiza en media hora con anestesia
local y no requiere ingreso hospitalario. Pueden producirse
algunos problemas leves, pero no tiene el riesgo que conlleva
la reducción de estómago.
El doctor Gontrand López-Nava, director de la Unidad
de Tratamiento Endoscópico de la Obesidad del Grupo
Hospital Madrid, explica los resultados obtenidos en el último
año, durante el que han implantado 264 balones intragástricos.
La edad media de los pacientes fue de 38 años, siendo
la mayoría (un 81 %) mujeres. El Índice de Masa
Corporal medio al iniciar el tratamiento fue de 38,16 (correspondiente,
por ejemplo, a una persona de 1,70 metros de altura y 110
kilos de peso). En cuanto a los resultados, la pérdida
media de peso fue de 23 kilos, y el 70 % de los pacientes
consiguió perder dos kilos al mes.
Por lo que respecta a las complicaciones, el 95 % de los pacientes
presentó náuseas, vómitos o calambres
durante los primeros días. Hubo que retirar el balón
en un 7 % de los casos por intolerancia al dispositivo, pero
no se registró ninguna complicación grave. Es
decir, que hay un buen perfil de seguridad, sobre todo si
se compara esta técnica con las diversas alternativas
quirúrgicas. La opinión de los pacientes es
también positiva, pues un 75 % tiene un grado alto
de satisfacción.
Esta
técnica está indicada en pacientes con obesidad
moderada. Si ésta es severa, debe considerarse como
una técnica previa a la cirugía de reducción
de estómago: al afrontarla con menos peso, se mejoran
sus resultados y se reducen los riesgos. Está igualmente
indicada en los casos de obesidad severa, cuando la intervención
no es aconsejable (pacientes muy jóvenes, con riesgos
cardiorrespiratorios, u otras causas).
Hay
que insistir en que esta técnica supone una importante
ayuda para seguir un régimen, pero que éste
es necesario. El balón intragástrico, por sí
solo, no producirá los resultados apetecidos.
El
balón dura unos siete meses, aunque posteriormente
puede introducirse otro. Por último, conviene saber
que el tratamiento, en España, no lo cubre la Seguridad
Social y su coste, incluido el de los tratamientos posteriores,
ronda los 4.500 €.
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