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Desajustes en nuestro reloj biológico pueden llevar a un exceso de peso

 

Desajustes en nuestro reloj biológico pueden llevar a un exceso de pesoTodos tenemos un reloj interno que regula, entre otras cosas, el sueño y el hambre. Un reciente estudio proporciona indicios de que un mal funcionamiento de este reloj podría ser causa de obesidad en algunas personas.

El reloj circadiano es un reloj interno que tenemos los animales y las personas y que regula ciertos ciclos biológicos, entre otros el sueño y el hambre. Un estudio realizado en la Universidad Northwestern (USA), publicado recientemente por la revista "Science", demuestra en ratones que una disfunción en dicho reloj les ocasiona problemas graves de obesidad y diabetes.

Ciertos ratones tienen una mutación en el gen "Clock" que les ocasiona deficiencias en su reloj circadiano. Realizando estudios comparados entre estos ratones y otros sin ese defecto, en lo relativo a nutrición, obesidad y síndrome metabólico, los investigadores llegaron a la conclusión de que un mal funcionamiento en el mencionado reloj les ocasionaba, al menos, obesidad y diabetes.

El efecto de la disfunción era equivalente a tener una dieta rica en grasas; pero si además se alimentaba a estos roedores con una dieta hipercalórica, el efecto combinado de ambas alteraciones suponía un aumento muy severo de su peso y cambios en su metabolismo: defectos en la producción de insulina y en la capacidad del hígado para procesar el azúcar.

Joseph Bass, uno de los investigadores, indica que, aunque aún no se sabe bien cómo regula el mencionado reloj la ingesta de alimentos y el metabolismo, queda patente que una disfunción en el mismo supone la aparición de los problemas mencionados.

Aunque hay que ser prudentes a la hora de aplicar estos resultados a las personas, lo que sí puede afirmarse es que hay indicios claros de la relación entre un mal funcionamiento del reloj y la obesidad. Con ello se abre una línea de investigación prometedora para abordar el problema de la obesidad, que tanto preocupa, y con razón, a las autoridades sanitarias y a nosotros mismos.

Fuente: Azprensa, 2005