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No
es un tratamiento para adelgazar, sino una intervención
en zonas concretas (papada, "pistoleras", abdomen...)
para reducir un exceso de grasa que se resiste al ejercicio
y a la dieta. Por ello no mejora el estado de salud del paciente,
pues es sólo una cuestión estética.
La
liposucción es una de las intervenciones estéticas
más demandadas (unas 100.000 al año en nuestro
país), junto al aumento de mamas. Aunque recibe diversos
nombres (lipoescultura, lipomodeling, refining y otros), se
trata básicamente de la misma intervención.
Por lo que respecta a la técnica, la más usual
es la tumescente. En ella se infiltra la zona a reducir con
suero y otros preparados, para posteriormente aspirar la grasa
mediante finas cánulas. Variaciones más sofisticadas
(liposucción ultrasónica, vibroaspiración,
o liposucción con láser) no han demostrado mejores
resultados. La que ha quedado en desuso es la técnica
seca, sin infiltración previa.
Es muy importante dejar claro que la liposucción es
una técnica quirúrgica, y por tanto tiene ciertos
riesgos. Esto obliga a realizarla siempre en un hospital y
nunca en una simple consulta. Además, hay que asegurarse
de que quien la realice tenga la titulación adecuada
(cirujano plástico, con título expedido o convalidado
por el Gobierno), y la presencia de un anestesista. Y preferible,
que el hospital o clínica tenga UCI.
Por
lo que respecta a su indicación, ya hemos comentado
que no es una alternativa al adelgazamiento. Con la liposucción
no se adelgaza; únicamente se elimina la grasa de una
zona concreta. Por tanto, sólo se logra una mejoría
estética en un sitio determinado (por ejemplo, la papada),
pero no en el resto del cuerpo, ni se consigue una mejora
en el estado general de salud, como ocurre cuando se adelgaza.
Así pues, primero hay que adelgazar y, si queda alguna
zona con exceso de grasa, se podría aplicar ahí
la liposucción.
La
intervención, que no la cubre la Seguridad Social,
suele durar entre una y tres horas, y realizarse, según
la zona, con anestesia local, epidural o general. Previamente
hay que hacer un preoperatorio que incluya historia clínica,
analítica, electro, etc. Por lo que respecta al postoperatorio,
el paciente vuelve a su casa el mismo día de la intervención
o al siguiente, y a los tres días puede hacer vida
normal, aunque quedan unos grandes hematomas durante un mes,
aproximadamente. El coste oscila entre los 600 y los 6.000
euros, más gastos de clínica.
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