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Ponerse
a dieta puede ser una buena idea, pero sólo si lo hacemos
bien. Si no estamos dispuestos a seguir una serie de principios
básicos, quizá sea mejor esperar a estar más
convencidos, porque las dietas mal hechas nos pueden hacer
más mal que bien, tanto a nuestra salud como a nuestro
peso.
Antes
de nada, una cuestión terminológica: suele entenderse
por dieta (o régimen) un cambio de alimentación
brusco y temporal para adelgazar, que se abandona una vez
alcanzado el objetivo. Entendida de esta manera, ponerse a
dieta no es deseable, y sería mejor hablar de cambio
en la alimentación, o alimentarse correctamente, y
darle un carácter duradero o permanente. A continuación,
vamos a ver los aspectos más importantes a tener en
cuenta a la hora de realizar un cambio en la alimentación,
según diversos expertos.
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Hay que tener una mentalización adecuada: no debemos
realizar una dieta bajo presión externa, sino estar
convencidos por nosotros mismos de la conveniencia de hacerla.
Tampoco debemos comenzarla si estamos bajos de moral o pensamos
que no vamos a ser capaces de llevarla a cabo con éxito.
- Debe
hacerse bajo supervisión médica, huyendo de
las llamadas "dietas milagro", que no funcionan
a largo plazo, y pueden poner en peligro nuestra salud.
El especialista, además, descartará causas
médicas como origen de nuestra obesidad: problemas
de tiroides, diabetes...
- No
comer a deshoras. Si no eliminamos el "picoteo",
con la dieta aumentará éste y no conseguiremos
nada.
- Debemos
intentar tomar alimentos saciantes. A igualdad de calorías
ingeridas, sentiremos menos hambre.
- Seguir
un ritmo adecuado. A expensas de lo que indique el especialista,
lo correcto es no intentar perder más de un 5 a un
10 % de peso en un periodo de tres a seis meses. No debemos
intentar ser más ambiciosos.
- No
saltarse comidas, especialmente el desayuno. Contrariamente
a lo que se cree, omitir comidas favorece la obesidad.
- Centrarse
en lo que hacemos mientras comemos. Hay que tomarse su tiempo,
sin distraernos con otras cosas, y ser conscientes de que
estamos comiendo. Así, además de saciarnos
físicamente, nos saciaremos también psicológicamente.
A veces comemos de más porque no asumimos plenamente
que ya lo hemos hecho.
- Acudir
al especialista si comemos en exceso por ansiedad o depresión.
- Seguir
una alimentación equilibrada, con abundancia de frutas
y verduras y restringiendo las carnes grasas. Evitar la
bollería, dulces y refrescos.
- Realizar
ejercicio. Es importante elegir algo que nos guste y sea
adecuado a nuestra edad y condiciones físicas.
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