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El síndrome del atracón

 

No es simplemente una costumbre más o menos estrafalaria o fastidiosa, sino un auténtico trastorno de la conducta alimentaria, que puede tener importantes efectos perjudiciales sobre nuestro peso y, por tanto, sobre nuestra salud.

El síndrome del atracón (que no hay que confundir con el síndrome del comedor nocturno, que ya tratamos en otro artículo), consiste en un impulso irrefrenable de comer, ingiriendo una gran cantidad de comida en poco tiempo,

generalmente menos de dos horas. Tras ello, la persona afectada siente culpa y desánimo aunque, a diferencia de la bulímica, no realiza estrategias compensatorias inadecuadas, como la incitación al vómito, los laxantes, o el ejercicio exagerado. Otra diferencia con la bulimia es que ésta suele presentarse en mujeres, mientras el atracón puede hacerlo en ambos sexos.

Es un auténtico trastorno de la conducta alimentaria, como la anorexia o la bulimia, según ha quedado de manifiesto en el I Congreso de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética, celebrado recientemente en Madrid. Si bien no tiene consecuencias tan graves como la anorexia, es un trastorno en alza en cuanto al número de casos detectados.

El doctor Miján de la Torre, del Servicio de Medicina Interna (Nutrición) del Hospital General Yagüe de Burgos, indicó en el citado Congreso que el trastorno por atracón puede estar presente hasta en el 50 % de los grandes obesos. Aunque la obesidad no es, en sí misma, un trastorno de la conducta alimentaria, ciertos trastornos como el atracón sí que pueden ser causa de dicha obesidad en algunos casos.

Para establecer que una persona sufre este trastorno, se atiende, entre otros criterios, a la frecuencia de los episodios, que deben repetirse al menos dos días a la semana, durante un mínimo de seis meses. Como todos los trastornos alimentarios, el síndrome del atracón tiene un carácter psiquiátrico, según el doctor Miján. En cuanto a sus causas, se debe a una predisposición genética asociada a factores psicológicos, ambientales o sociales.

Fuentes: El Medico Interactivo y Azprensa, 2005