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¿Puede la ingesta de ciertas grasas reducir la obesidad?

 

Al parecer, sí. Esta es, al menos, la conclusión más importante de un trabajo realizado en el Departamento de Fisiología y Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra, que ha merecido un premio internacional concedido por la revista médica Clinical Science.

Este trabajo surgió al observar que la ingesta de grasas saturadas puede inducir el desarrollo de la obesidad, pero si en vez de saturadas, las grasas son de cierto tipo (ácidos grasos poliinsaturados procedentes de aceites de pescado), el efecto parecía ser el contrario: prevenían la obesidad y mejoraban la resistencia insulínica.

La razón de este efecto, aparentemente sorprendente, parece ser que algunas de estas grasas poliinsaturadas favorecen la secreción de leptina, una hormona implicada en la regulación del peso corporal: a más leptina, menor peso. Ya hemos hablado con anterioridad de esta importante hormona (ver, por ejemplo, los artículos "La leptina, una esperanza para tratar la obesidad" y "¿Se podrá evitar la obesidad desde el nacimiento?").

Si bien las pruebas de laboratorio que han servido de base al trabajo mencionado se han realizado únicamente en ratas, las conclusiones provisionales obtenidas abundan en la idea de que la ingesta de algunas grasas es beneficiosa para la salud y para el control del peso, idea mantenida ya con anterioridad por algunos expertos, en base a su experiencia. Habrá que esperar el desarrollo de más investigaciones y, si se confirman estos resultados, podrían ser la base de tratamientos para la obesidad.

Fuente: MedicinaTv, 2004