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Un
importante estudio destaca la importancia de los microorganismos
intestinales en esta predisposición, a la vez que sugiere
posibilidades terapéuticas para el futuro.
Investigadores
de la Universidad de Washington, en San Luis (Missouri), han
publicado un importante estudio en la prestigiosa publicación
Proceedings of the National Academy of Sciences. En él,
afirman que la predisposición a engordar está
determinada, en gran parte, por el tipo de microorganismos
que habitan en nuestro aparato digestivo.
El mecanismo de actuación, de forma abreviada, es el
siguiente: el intestino produce una proteína llamada
FIAF, que se encarga de limitar la absorción de grasa
en el intestino. Ciertos microbios que pueden colonizar dicho
intestino suprimen la producción de esta proteína,
con lo que aumenta la absorción de grasa y el individuo
engorda.
En un experimento realizado por el mencionado equipo, se criaron
ratones libres de gérmenes, que comían un 30%
más que los normales pero tenían un 50% menos
de grasa corporal. Tras ser expuestos a una flora normal de
microbios intestinales, aumentaron su grasa en un 60% en dos
semanas, incluso reduciendo la ingesta de comida.
Para
Jeffrey Gordon, coordinador del mencionado equipo, este descubrimiento
abre las puertas a una terapia anti-obesidad en el futuro,
desarrollando moléculas derivadas de la proteína
FIAF.
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