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En Navidad… consumo responsable, también de alimentos

 

Disfrutar en estas fiestas no debe ser sinónimo de consumir en exceso, especialmente en lo tocante a la comida.

No vamos a repetir aquí los muchos argumentos expuestos en numerosos medios acerca del consumo responsable en estas fiestas, referido a bienes y servicios en general: espectáculos, fiestas, juguetes, comidas… en estas fechas se desata el consumismo. Y, como todos los excesos, es malo.

Por lo que a nosotros respecta, en lo que sí queremos insistir es en el consumo responsable en lo referente a la nutrición, y especialmente en la medida en que puede afectar a nuestra salud y nuestro peso. Intentemos que no sean fechas fatídicas para la báscula. Vamos a dar dos razones para la moderación en la mesa y cuatro trucos para ayudarnos a conseguirla.

Dos razones para la moderación…

En primer lugar, hay que pensar que cuesta menos no pasarse que pasarse y remediarlo. Lo veremos mejor con un ejemplo numérico. Supongamos que una comida o una cena "normal" para una persona determinada son 1.000 calorías, y que con esta comida no pasa hambre, pero tampoco engorda. Si en una de estas cenas o comidas señaladas se excede e ingiere, por ejemplo, 2.600 calorías, para recuperar el peso tras las fiestas, deberá ingerir sólo 600 calorías durante cuatro comidas, lo que probablemente le supondrá un esfuerzo mucho mayor que la satisfacción que le supuso el exceso cometido. Creo que todos tenemos experiencia al respecto. Pero no seamos demasiado estrictos: podemos pasarnos un poco, por ejemplo 1.600 calorías, y luego el esfuerzo para recuperar la línea será razonable: quizá dos comidas ingiriendo 700 calorías. Además, desde el punto de vista de la salud, es preferible mantener un peso que sufrir oscilaciones acentuadas en el mismo.

La segunda razón para la moderación es, quizá, más importante. Y es que en estas fiestas corremos el riesgo de perder algunos hábitos que quizá nos ha costado mucho esfuerzo conseguir. Por ejemplo, si ya no picoteamos a lo largo de la tarde, el hecho de hacerlo en estas fiestas "porque es Navidad" (como si esto justificara todo), supone, además de privarnos posteriormente de las calorías ingeridas en exceso, tener que recuperar un buen hábito que teníamos y hemos perdido. Igual podríamos decir de beber sólo agua en las comidas, tomar fruta de postre, lavarnos los dientes por la noche justo después de cenar y antes de ver la televisión, y ese larguísimo etcétera que nos ayuda enormemente a mantener la línea.

… y los trucos que nos pueden ayudar

  1. Mentalízate: piensa en lo que va a costarte perder el peso ganado. Que sea Navidad no es motivo ni justificación para engordar. Una mesa rebosante de manjares es una ostentación innecesaria.

  2. Empieza sin hambre. Si antes de la comida de Navidad nos tomamos un par de piezas de fruta y tomamos mucha agua, empezaremos la comida parcialmente saciados y comeremos con menos ansia. La ingesta total de calorías será menor.

  3. Cocina ligero, en la medida de lo posible, y no hagas cantidades excesivas, por temor a quedarte corto ante posibles invitados.

  4. Imponte días de restricción antes y después de las fechas más señaladas, comiendo menos de lo habitual. Si lo haces, el balance global será más equilibrado al final de las fiestas.

Suerte, valor y… ¡Felices Fiestas!.

Fuente: elaboración propia, diciembre 2004