|
El
Índice Glucémico (IG) supone una nueva forma
de medir la reacción del azúcar en sangre ante
la ingesta de un alimento y, además de acabar con algunas
ideas tradicionales, supone importantes implicaciones para
el deporte, la diabetes y el control de la obesidad.
El
IG nos indica el efecto que tiene un alimento respecto al
aumento de azúcar en la sangre que produce. Los carbohidratos
tienen, en general, un IG alto, respecto a otros tipos de
alimentos, como grasas o proteínas. Pero no todos los
hidratos de carbono son iguales: los que tienen un IG más
alto producen un aumento de azúcar mayor y más
rápido, y son, en general, los que se descomponen más
rápidamente durante la digestión, como el arroz,
por ejemplo. Por el contrario, alimentos como las alubias
tienen un IG relativamente bajo, pues se descomponen con más
lentitud.
Pero, ¿qué consecuencias prácticas tiene
esto? En primer lugar, se han tenido que cambiar algunas ideas,
como que los hidratos complejos (pan, arroz, patatas,
)
producen un aumento gradual de azúcar, mientras los
dulces lo producen brusco. Ahora se sabe que algunos alimentos
ricos en almidón, como el arroz, tienen un IG elevado
y producen subidas rápidas de azúcar en sangre.
Por el contrario, cantidades moderadas de dulces no producen
grandes aumentos de ésta.
Las implicaciones para las personas con diabetes son muy importantes,
pero también para los deportistas, que ahora pueden
calcular mejor qué alimentos tomar y cuándo
hacerlo, respecto al momento de mayor exigencia física,
en función de su IG.
Respecto
a la obesidad, ciertos estudios indican que los alimentos
con bajo IG (por ejemplo, las alubias) contribuyen a controlar
la sensación de hambre y el apetito, produciendo sensación
de saciedad. Así pues, para el control del peso es
recomendable una dieta rica en carbohidratos con bajo IG que
normalmente contendrá, por añadidura, pocas
grasas, lo que facilita más aun el control del peso.
Y, dentro de lo posible, evitar los hidratos con elevado IG,
como el arroz.
Además,
algunos estudios apuntan, aunque todavía no de forma
concluyente, a ciertos beneficios en relación con enfermedades
cardiacas e hipertensión de una dieta como la apuntada
más arriba.
|